Chihuahua, Chih.- Un presunto enfrentamiento armado entre grupos del crimen organizado sacudió la tarde de este jueves la zona rural del municipio de Gran Morelos, en el centro-sur del estado de Chihuahua, según reportes preliminares recibidos por medios locales. Aunque las autoridades estatales no han emitido una confirmación oficial sobre el suceso en esa demarcación, el incidente genera preocupación en una región marcada por episodios recurrentes de violencia ligada al narcotráfico, como la balacera de septiembre pasado que dejó seis muertos durante fiestas patronales.
Los primeros informes, basados en fuentes extraoficiales, ubican el intercambio de disparos en áreas apartadas de Gran Morelos, un municipio con apenas unos 7 mil habitantes y conocido por su actividad agrícola y ganadera, pero también por su vulnerabilidad ante disputas territoriales entre células delictivas. Hasta el cierre de esta edición, no se ha precisado el número de víctimas, heridos o detenidos, y las autoridades federales y estatales mantienen un silencio que contrasta con la rapidez habitual en respuestas a eventos similares.
El vocero de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), Jorge Armendáriz, manifestó ante consultas que no disponía de información verificada al respecto, lo que deja en el aire la magnitud del suceso reportado. Sin embargo, el fiscal general del estado, César Jáuregui, proporcionó un dato clave al confirmar la recepción de un reporte sobre un conflicto armado, aunque lo situó en el municipio de Nonoava, una cabecera serrana remota con menos de mil habitantes y a más de 200 kilómetros al sureste de Gran Morelos.
La FGE confirma evento en Nonoava
Jáuregui aclaró que el incidente en Nonoava ocurrió lejos de zonas pobladas, posiblemente en rancherías aisladas, y no descartó por completo la posibilidad de un evento paralelo en Gran Morelos, dado el flujo constante de alertas en la región. Fuentes locales y publicaciones en redes sociales, como las de Las Noticias CUU y AR Noticias, amplificaron rápidamente el reporte de Nonoava, señalando la presencia de varios abatidos en un choque que involucraría a presuntos sicarios y elementos de seguridad. Estos medios indicaron que el enfrentamiento se extendió por al menos una hora, con detonaciones de armas de alto calibre que alertaron a comunidades vecinas, aunque sin detalles sobre el saldo final.
La discrepancia en las ubicaciones resalta las dificultades para rastrear estos eventos en Chihuahua, un estado que acumula más de 500 homicidios ligados al crimen organizado en lo que va de 2025, según datos preliminares de la SSPE. Gran Morelos, en particular, ha sido foco de tensiones desde el incidente de septiembre, cuando un pleito familiar durante un baile patronal escaló a tiroteo y cobró la vida de seis personas, incluyendo hijos de un exalcalde local. Aquel caso derivó en la detención de seis policías municipales por presunta complicidad, lo que evidenció fallas en la coordinación de fuerzas de seguridad.
Nonoava, por su parte, forma parte de la Sierra Tarahumara, un corredor tradicional para el trasiego de droga hacia Estados Unidos, donde los choques entre facciones rivales son frecuentes. En septiembre, la SSPE ya había desarmado a la policía municipal de ese lugar por irregularidades en el manejo de armas, un antecedente que podría explicar la respuesta tardía a esta nueva alerta. Expertos en seguridad consultados por este medio atribuyen estos incidentes a la fragmentación de grupos como el Cártel de Sinaloa, cuya guerra interna se ha extendido a Chihuahua desde finales de 2024, generando desplazamientos forzados y un incremento del 15 por ciento en reportes de balaceras rurales.
Tanto la Fiscalía General del Estado como la SSPE prometieron actualizar la información en las próximas horas, una vez concluyan los operativos de inspección y recolección de evidencias en las zonas afectadas. Mientras tanto, elementos de la Guardia Nacional y la policía estatal reforzaron patrullajes en carreteras que conectan Gran Morelos con Cuauhtémoc y en accesos a Nonoava, con el fin de prevenir represalias. La población de ambos municipios, acostumbrada a la inestabilidad, solicitó mayor presencia de autoridades para garantizar la tranquilidad en un contexto donde la violencia no da tregua.



