Teherán, Irán.- Las protestas que sacuden Irán desde finales de diciembre mantienen en tensión al régimen, con reportes de al menos 50 manifestantes muertos y más de 2.300 detenidos, según organizaciones de derechos humanos.
Fuentes médicas consultadas por la BBC desde Teherán y Shiraz describen una situación crítica en los centros de salud. El Hospital Farabi, principal centro oftalmológico de la capital, suspendió cirugías no urgentes y tiene sus servicios de emergencia completamente desbordados. Un médico del hospital de Shiraz informó que llegan constantemente heridos con lesiones por disparos en cabeza y ojos, pero no cuentan con suficientes cirujanos para atender el volumen de pacientes. Otro facultativo en Teherán confirmó la presencia de múltiples heridos por arma de fuego entre los ingresados.
Las autoridades iraníes mantienen un bloqueo casi total de internet desde el jueves por la noche y han prohibido el trabajo periodístico internacional dentro del país, lo que dificulta enormemente la verificación independiente de la información.
El líder supremo, ayatolá Ali Jamenei, adoptó un tono desafiante y advirtió que la República Islámica «no retrocederá» y que tratará con firmeza a los «elementos destructivos». En paralelo, los cuerpos de seguridad y el poder judicial endurecieron su retórica: el Consejo Superior de Seguridad Nacional anunció «acciones legales necesarias y decisivas» contra los que calificó como «vándalos armados», mientras la inteligencia de la Guardia Revolucionaria prometió operaciones hasta la «derrota completa del plan del enemigo».
Desde el exterior, el presidente estadounidense Donald Trump repitió advertencias al liderazgo iraní («los golpearemos muy fuerte») y afirmó que «la gente está tomando el control de ciertas ciudades», aunque descartó el envío de tropas terrestres. Por su parte, líderes de Francia, Reino Unido y Alemania exigieron en un comunicado conjunto que se respete el derecho a la protesta pacífica y se proteja a la población.
Organizaciones de derechos humanos reportan 50-51 manifestantes fallecidos (incluidos nueve menores) y al menos 15 miembros de las fuerzas de seguridad. La oposición en el exilio, encabezada por Reza Pahlavi, calificó las movilizaciones de «magníficas» y llamó a preparar la toma de centros urbanos.
Mientras el gobierno iraní responsabiliza a Estados Unidos de convertir las protestas en «actos violentos subversivos», la crisis humanitaria en los hospitales y la represión selectiva marcan una nueva fase de confrontación en las calles de Irán.
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