La Casa Blanca ha enfatizado que «el uso de las fuerzas armadas siempre es una opción» para adquirir el territorio, rico en minerales estratégicos y rutas marítimas árticas.
Líderes europeos, incluyendo Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y el Reino Unido, emitieron un comunicado conjunto reafirmando que Groenlandia «pertenece a su pueblo» y que solo Dinamarca y los groenlandeses pueden decidir su futuro.
Dinamarca, aliada de la OTAN, ha anunciado un aumento de 2,300 millones de dólares en gastos de defensa ártica, incluyendo nuevos buques y drones.
Analistas advierten que una acción estadounidense podría fracturar la OTAN, invocando preguntas sobre el Artículo 5, diseñado para defender contra agresores externos.
El despliegue alemán, que incluye una fragata que zarpó hacia aguas del Atlántico Norte,
forma parte de discusiones más amplias en la UE sobre el envío de tropas preventivas para disuadir cualquier incursión.
En redes sociales, como X, usuarios destacan la formación de una «armada OTAN sutil» para contrarrestar amenazas.
Esta crisis resalta las tensiones en la alianza transatlántica, exacerbadas por intereses en recursos como tierras raras y el control del Ártico frente a rivales como Rusia y China. Groenlandia, con una población de apenas 56,000 habitantes, se ha convertido en un punto focal de la geopolítica global, donde la diplomacia europea busca evitar un conflicto inédito entre aliados. Mientras tanto, Copenhague y Bruselas intensifican esfuerzos para una respuesta unificada, priorizando la soberanía y la estabilidad regional.



