Washington, D.C.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una nueva controversia política y mediática al difundir a través de su cuenta en la red social Truth Social un mapa alterado del estado de Nuevo México en el que aparece la palabra México tachada con una gran línea roja y sustituida por el término América, sugiriendo de esta manera el cambio de denominación de la entidad federativa bajo el concepto de Nueva América.
La publicación fue replicada de inmediato por canales oficiales de comunicación de la Casa Blanca, provocando reacciones de asombro y debate en el espectro político nacional e internacional.
Esta acción se enmarca en una serie de iniciativas y amagos de carácter simbólico y político impulsados por la actual administración estadounidense en torno a la modificación de denominaciones geográficas. Recientemente, el mandatario firmó un decreto oficial para cambiar el nombre del Lago Ontario por el de Lago América, además de haber planteado previamente intenciones similares con otros accidentes de la región como el Golfo de México, al que se ha referido de forma reiterada como Golfo de América, o propuestas informales sobre el estrecho de Ormuz.
Aunque analistas y expertos jurídicos señalan que un presidente estadounidense carece de facultades unilaterales para modificar el nombre de un estado de la unión americana sin pasar por complejos procesos legislativos y constitucionales locales, el uso de estos mensajes visuales de alto impacto forma parte de una estrategia de comunicación política orientada a polarizar y mantener en la agenda pública temas de identidad nacional y nacionalismo.



