EL LEONCITO, San Juan. — En uno de los mejores sitios del mundo para la observación astronómica, un ambicioso radiotelescopio chino yace desarmado. Su gigantesca antena apunta inútilmente al cielo, mientras piezas clave permanecen retenidas en la aduana argentina desde hace nueve meses.
El proyecto, que buscaba instalar un radiotelescopio de 40 metros en el Observatorio Cesco, fue frenado tras insistentes gestiones diplomáticas de Estados Unidos, que teme su uso militar para rastrear satélites estadounidenses.
La campaña estadounidense, iniciada durante el gobierno de Joe Biden y continuada bajo Donald Trump, se enmarca en una estrategia más amplia para limitar la expansión científica y espacial de China en América Latina, en línea con una versión actualizada de la Doctrina Monroe.
Según funcionarios estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato, Washington expresó en múltiples ocasiones sus preocupaciones a las autoridades argentinas. Expertos del Laboratorio Sandia de Nuevo México incluso viajaron a Buenos Aires para advertir sobre los riesgos de “doble uso” de la instalación.
El gobierno argentino justificó la paralización por irregularidades en la renovación del acuerdo con China, aunque evitó confirmar la influencia directa de la diplomacia estadounidense. El proyecto, una inversión de 32 millones de dólares entre la Universidad Nacional de San Juan y el Observatorio Astronómico Nacional de China, quedó paralizado tras el vencimiento del convenio.
Astrónomos locales lamentan el impacto. “Hemos quedado en este augurio negro de la política”, dijo Ana María Pacheco, astrónoma de 61 años. Marcelo Segura, coordinador del proyecto, aseguró que intentaron convencer a los estadounidenses de su uso exclusivamente civil, sin éxito.
Un caso similar ocurrió en Chile, donde se detuvo otro observatorio chino en el desierto de Atacama tras presiones de la embajada de Estados Unidos.
La Embajada de China en Buenos Aires rechazó las acusaciones y las calificó de “ridículas y lamentables”. Afirmó que el proyecto buscaba avanzar en el conocimiento científico en beneficio de ambos países y de la humanidad.
El radiotelescopio habría contribuido a compensar la escasez de este tipo de instrumentos en el hemisferio sur. Mientras tanto, sus componentes metálicos permanecen como un esqueleto gigante en las montañas de San Juan, junto a restos de la presencia china: palillos, salsa de ostras y un cartel con instrucciones ante posibles encuentros con pumas.