Ciudad de México.- La escalada bélica en Medio Oriente, con el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán en el sexto día del conflicto, disparó este jueves la aversión al riesgo en los mercados globales y llevó al petróleo a sus niveles más altos en casi dos años.
El barril de West Texas Intermediate (WTI) para abril subió 8.51 por ciento y cerró en 81.01 dólares, mientras que el Brent para mayo avanzó 4.93 por ciento hasta 85.41 dólares. Ambos precios marcaron máximos no vistos desde mediados y julio de 2024, respectivamente, ante el temor a interrupciones prolongadas en el suministro mundial de crudo y gas.
El nerviosismo se trasladó al mercado cambiario, donde el dólar se fortaleció como refugio. El índice DXY ganó 0.30 por ciento y se ubicó en 99.03 puntos. En México, el peso se depreció 1.31 por ciento, equivalente a 23.08 centavos, para cerrar en 17.7900 unidades por dólar spot, según datos del Banco de México. El tipo de cambio fluctuó entre un máximo de 17.8080 y un mínimo de 17.6080 unidades.
En las bolsas, los ajustes fueron generalizados. Wall Street cerró en negativo: el Dow Jones retrocedió 1.61 por ciento, el S&P 500 0.57 por ciento y el Nasdaq 0.26 por ciento. En la Bolsa Mexicana de Valores, el S&P/BMV IPC cayó 2.91 por ciento y terminó en 68 mil 379.42 puntos, mostrando debilidad en su canal alcista de mediano plazo.
El repunte del VIX, índice del miedo, en 12.29 por ciento reflejó la mayor volatilidad. Además, las expectativas de que la Reserva Federal mantenga sin cambios su tasa de referencia en la próxima reunión —con 97.3 por ciento de probabilidad según los futuros— y el aplazamiento de un primer recorte hasta julio impulsaron la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años hasta 4.136 por ciento.
En el frente laboral estadounidense, las peticiones iniciales de subsidio por desempleo subieron ligeramente a 213 mil solicitudes, desde 212 mil la semana previa, lo que apunta a presiones moderadas en el mercado de trabajo.La incertidumbre geopolítica, sin un calendario claro para la normalidad en el estrecho de Ormuz —por donde transita alrededor del 20 por ciento del petróleo mundial—, sigue dominando las decisiones de los inversionistas, que vendieron acciones y compraron activos refugio y energéticos.