Lima, Perú.- El presidente interino de Perú, José Jerí, escaló la crisis con México al no descartar una incursión armada en la embajada mexicana en Lima para capturar a la ex primera ministra Betssy Chávez, quien permanece refugiada allí desde hace tres semanas. En una entrevista con el diario El Comercio, Jerí advirtió: «Yo no me limito. Si se tiene que ingresar a la Embajada de México, se hará», evocando el controvertido asalto ecuatoriano a la legación mexicana en abril de 2024, donde se detuvo al exvicepresidente Jorge Glas.
La declaración surge tras una orden judicial del viernes pasado que impuso cinco meses de prisión preventiva a Chávez, de 36 años, por presunta rebelión en el fallido autogolpe de Pedro Castillo en diciembre de 2022. La exministra, quien asumió el cargo horas antes del intento de disolución del Congreso por Castillo, enfrenta hasta 25 años de cárcel y una alerta roja de Interpol por riesgo de fuga. Perú rompió relaciones diplomáticas con México el 3 de noviembre, tras el asilo concedido a Chávez, argumentando que se trata de un delito común y no de persecución política, violando la Convención de Caracas de 1954, que obliga al país asilante a decidir sobre el carácter político del caso y al receptor a otorgar salvoconducto.
Jerí, un abogado de 39 años y animalista que asumió la presidencia el 10 de octubre tras la destitución de Dina Boluarte por «incapacidad moral permanente» —en medio de escándalos de corrupción y protestas masivas que dejaron más de 60 muertos en 2023—, defiende su postura como cumplimiento constitucional. «He demostrado que no me tiembla la mano», afirmó, rechazando acusaciones de autoritarismo. El Congreso, que lo eligió presidente en julio pese a denuncias por violación sexual y corrupción que él niega, archivó recientemente un intento de inhabilitar a Chávez por 10 años.
La amenaza ha generado reacciones en cadena. El presidente colombiano Gustavo Petro advirtió que Bogotá retiraría su embajada en Lima si se viola la inmunidad diplomática, mientras la izquierda regional critica a Jerí como un «dictador en potencia». México, bajo Claudia Sheinbaum, insiste en el asilo como acto soberano y exige el salvoconducto para Chávez, quien niega conocimiento del plan golpista de Castillo. Analistas temen un precedente que erosione el derecho internacional en América Latina, en un Perú marcado por seis presidentes en ocho años y crecientes tensiones sociales.
Jerí, sin mandato electoral directo, enfrenta presiones internas: su gobierno declara emergencia en fronteras para «resguardar la soberanía», pero encuestas muestran rechazo al 65% por su estilo confrontacional. «No tengo miedo cuando sé que estoy haciendo lo correcto», remató, mientras policías peruanos custodian la embajada, visiblemente tensos. La región observa si esta bravata se materializa o queda en retórica, en un pulso que podría redefinir alianzas andinas.



