Ciudad Juárez.- En el umbral del Año Nuevo, el obispo de la Diócesis de Ciudad Juárez, José Guadalupe Torres Campos, emitió un mensaje pastoral invitando a la comunidad a recibir el 2026 con gratitud, reflexión profunda y un renovado compromiso por la paz.
El prelado enfatizó que el cambio de calendario representa una oportunidad ideal para pausar tras las celebraciones familiares y comunitarias típicas de fin de año, y reconocer tanto las bendiciones como los desafíos vividos en 2025. «Las experiencias favorables y difíciles forman parte de nuestro camino personal y colectivo, permitiéndonos proyectar el futuro con confianza», expresó.
Torres Campos destacó la coincidencia del 1 de enero con la Solemnidad de Santa María Madre de Dios y la Jornada Mundial de la Paz, lo que brinda un marco espiritual para meditar sobre el valor de la vida humana y la urgencia de fortalecer la convivencia armónica.
En su llamado, convocó a familias, comunidades parroquiales y entornos laborales a edificar relaciones fundamentadas en el respeto mutuo, la justicia social y la fraternidad genuina. Ante el contexto de violencia y divisiones que aún persiste en la región, insistió en que la paz no es un ideal abstracto, sino una tarea cotidiana que comienza en el ámbito personal y se extiende al entorno inmediato.
«Este compromiso exige una disposición interior y acciones concretas que promuevan la reconciliación y el bien común», agregó el obispo, recordando que la paz verdadera surge del corazón transformado y de gestos diarios de solidaridad.
Finalmente, encomendó el nuevo año a la intercesión de la Virgen María, manifestando su esperanza en que la comunidad juarense avance con optimismo, colaborando por una Iglesia más cercana al pueblo y una sociedad verdaderamente pacífica.
Este mensaje, difundido al cierre de 2025, resuena en una ciudad fronteriza marcada por retos sociales, reforzando el rol de la fe como motor de esperanza y unidad.