Oslo, Noruega.- El Comité Noruego se prepara para el anuncio del Premio Nobel de la Paz 2025, previsto para este viernes, en medio de una creciente presión de Donald Trump y su administración para que el galardón sea otorgado al líder estadounidense. La campaña de Trump, intensificada tras el alto al fuego entre Israel y Hamás y un posible acuerdo de paz en Oriente Medio, ha colocado al Comité Noruego del Nobel en una posición delicada.
Trump ha declarado públicamente que merece el premio y, según fuentes, ha contactado a funcionarios noruegos para reforzar su candidatura. Su hijo, Eric Trump, alimentó la narrativa al publicar el jueves en la red social X un mensaje instando a sus seguidores a apoyar la nominación de su padre. Casi simultáneamente, la cuenta oficial de la Casa Blanca en la misma plataforma compartió una imagen de Trump, calificándolo como “El Presidente de la Paz”.
Sin embargo, el Comité Noruego del Nobel, un organismo independiente de cinco miembros, ha resistido estas presiones. Su director, Jorgen Watne Frydnes, insinuó a medios locales que la influencia externa suele ser contraproducente y que el posible acuerdo de paz en Oriente Medio no se considerará para el premio de este año, sino para el de 2026.
El ministro de Asuntos Exteriores noruego, Espen Barth Eide, respaldó esta postura, aclarando que el gobierno no interfiere en las decisiones del comité.
A pesar de las señales del comité, Trump lidera las apuestas según Oddschecker, seguido por las Salas de Respuesta a Emergencias de Sudán y Yulia Navalnaya, viuda del opositor ruso Alexéi Navalni.
No obstante, las casas de apuestas han errado frecuentemente en sus predicciones para este premio.
Los aranceles de Trump
El contexto diplomático añade complejidad. Noruega negocia actualmente con Estados Unidos para reducir un arancel del 15% sobre sus exportaciones. La ministra de Comercio, Cecilie Myrseth, se encuentra esta semana en Washington para avanzar en estas discusiones. Además, el fondo soberano noruego, con activos por 2 billones de dólares y un 40% invertido en Estados Unidos, podría convertirse en un punto de tensión si las relaciones bilaterales se deterioran.
El anuncio del Nobel de la Paz, que históricamente ha generado controversia, como cuando Barack Obama lo recibió en 2009, pondrá a prueba una vez más la independencia del comité y las relaciones entre Noruega y la administración Trump.



