Moscú, Rusia.— El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó este domingo de “cínica violación de todas las normas de la moral y el derecho internacional” el asesinato del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, ocurrido durante ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel.
En un mensaje de condolencias dirigido al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y difundido por el Kremlin, Putin expresó sus “más sinceras condolencias por el asesinato del líder supremo de la República Islámica de Irán, Ali Jamenei, y sus familiares, cometido en una cínica violación de todas las normas de la moral y el derecho internacional”.
Por su parte, el canciller ruso, Serguei Lavrov, conversó telefónicamente con su homólogo chino, Wang Yi, y ambos condenaron los “ataques militares masivos de Estados Unidos e Israel contra Irán”, que persisten pese a la disposición de Teherán al diálogo, según informó la cancillería rusa.
Los ministros destacaron que tales actos de agresión violan gravemente el derecho internacional y los principios de la Carta de la ONU, al desestabilizar Medio Oriente. Rechazaron especialmente los intentos de derrocar gobiernos legítimos de Estados soberanos y llamaron a un cese inmediato de hostilidades, así como a resolver las controversias mediante vías políticas y diplomáticas, considerando los intereses de seguridad de los países del Golfo Pérsico.
La cancillería rusa recibió con “indignación y profundo pesar” la noticia de la muerte de Jamenei y reiteró su condena firme a la práctica de asesinatos políticos contra líderes de naciones soberanas, que contradice las bases de las relaciones civilizadas entre Estados.
En su comunicado, el ministerio resaltó el aumento constante de víctimas civiles y los graves daños a infraestructura civil en Irán. Mencionó además los contraataques iraníes contra bases estadounidenses en países del Golfo, que afectaron aeropuertos internacionales como los de Dubái y Kuwait, puertos marítimos, rascacielos y hoteles en Bahréin, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
Advirtió que la suspensión de la navegación en el estrecho de Ormuz podría interrumpir las exportaciones de hidrocarburos y generar un desequilibrio en los mercados globales de petróleo y gas.
Finalmente, Rusia instó a una desescalada urgente, el fin de las hostilidades y el retorno a un proceso político-diplomático basado en la Carta de la ONU y el Tratado de No Proliferación Nuclear, respetando los intereses legítimos de todos los Estados del Golfo Pérsico.