Ciudad de México.- La ministra María Estela Ríos González generó polémica en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) al afirmar que las personas nacidas mediante fecundación in vitro podrían no considerarse parte de la familia.
El comentario ocurrió durante la sesión del Pleno de este martes, en la discusión de un proyecto del ministro Arístides Guerrero García. El asunto buscaba invalidar reformas aprobadas en 2021 por el Congreso de Chihuahua, que ampliaron las competencias de la Fiscalía Especializada para Atender a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género, al incluir también la atención a «la familia».
El proyecto del ministro ponente argumentaba que dicha extensión representaba un retroceso en la protección exclusiva de las mujeres víctimas de violencia de género, al diluir el enfoque especializado. Sin embargo, la ministra Ríos González votó en contra y defendió la inclusión del ámbito familiar.
En su intervención, destacó que la violencia contra las mujeres ocurre con frecuencia en el entorno intrafamiliar y que fortalecer la atención integral beneficia tanto a las víctimas directas como a niños, niñas y adolescentes como «víctimas colaterales». Agregó que no existe un estereotipo único de las mujeres en el contexto familiar y que la agresión se presenta independientemente del ámbito.
Fue entonces cuando pronunció la frase controvertida: «Salvo quien haya nacido in vitro, a lo mejor podríamos estimar que no forma parte de la familia, pero mujeres y hombres formamos parte de la familia».
El proyecto no alcanzó los votos necesarios para invalidar las normas (solo lo apoyaron Guerrero García, el presidente Hugo Aguilar Ortiz y Lenia Batres Guadarrama), por lo que la Fiscalía mantendrá sus facultades ampliadas.
El comentario desató críticas inmediatas. La abogada y columnista Leslie Jiménez lo calificó de «gravísima» por estigmatizar los derechos reproductivos. Su colega Melissa Ayala recordó que el acceso a técnicas de reproducción asistida está protegido por la Constitución, tratados internacionales y jurisprudencia de la propia SCJN, y lo consideró abiertamente discriminatorio hacia los niños concebidos por estos métodos. Ambas exigieron una disculpa pública de la ministra.
La declaración se viralizó rápidamente en redes sociales y medios, donde generó memes y condenas por su carácter excluyente hacia familias formadas mediante reproducción asistida.