Chihuahua, Chih.- Una multitud de alrededor de dos mil personas se congregó este domingo en el centro histórico de la capital chihuahuense para demandar al gobierno federal esclarecimiento del homicidio del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, perpetrado hace una semana durante un evento público por el Día de Muertos.
El ataque contra Manzo ocurrió la noche del 2 de noviembre en la plaza principal de Uruapan, donde el edil participaba en el Festival de Velas. Víctor Manuel Ubaldo, un joven de 17 años, se acercó a quemarropa y disparó contra él, evadiendo a sus escoltas. El presunto agresor murió abatido minutos después en un intercambio de balas con elementos de seguridad. La Fiscalía General de Michoacán, en coordinación con Omar García Harfuch, secretario federal de Seguridad, confirmó la identidad del menor y extendió la pesquisa a posibles cómplices. Dos días atrás, autoridades localizaron los cuerpos de otros dos implicados, uno de ellos también menor de edad, en un paraje cercano a la ciudad, lo que apunta a represalias entre grupos criminales que operan en la zona, conocida por disputas entre cárteles por el control de aguacateros y rutas de tráfico.
La manifestación en Chihuahua inició al mediodía con la llegada de jóvenes organizados en colectivos de la Generación Z, miembros del Movimiento Civil Carlos Manzo y productores agrícolas del norte del estado, quienes portaban pancartas con frases como «Justicia para Manzo, no más impunidad» y «Sheinbaum, responde por la sangre». El grupo avanzó por las calles aledañas al Palacio de Gobierno, bloqueando temporalmente la avenida 11 para visibilizar su reclamo. Al llegar al perímetro oficial, los participantes fijaron decenas de cartulinas con mensajes directos contra la administración de Claudia Sheinbaum, a quien acusan de negligencia en políticas de seguridad que han permitido el resurgimiento de ejecuciones políticas en regiones como Michoacán.
Este evento forma parte de una ola de protestas nacionales que ha movilizado a decenas de miles en más de veinte entidades, desde Uruapan —donde el jueves pasado se reunieron sesenta mil personas en la marcha más numerosa— hasta ciudades como Tuxtla Gutiérrez y Ciudad de México. En Juárez, cabecera de Chihuahua, un grupo similar de cuatrocientas personas realizó una vigilia el sábado anterior en la Plaza de la Mexicanidad, exigiendo no solo el castigo a los responsables del crimen de Manzo, sino reformas urgentes para frenar la violencia que ha cobrado la vida de más de treinta alcaldes en México durante los últimos seis años.
Autoridades municipales de Chihuahua desplegaron elementos de policía y tránsito para resguardar el perímetro, restringiendo el flujo vehicular solo en el tramo afectado y reportando cero detenciones o altercados. Pese a la diversidad de participantes —desde estudiantes universitarios hasta familias de jornaleros—, el consenso fue absoluto en repudiar la gestión del partido Morena y en alzar la voz por un alto a la inseguridad que amenaza a funcionarios locales.
Al momento de esta edición, la concentración persistía de manera pacífica frente al Palacio de Gobierno, con los manifestantes dispuestos a extender su presencia hasta recibir una respuesta oficial del Ejecutivo federal.



