La combinación de violencia e impunidad sigue limitando el derecho a informar en México, donde los comunicadores enfrentan amenazas constantes, especialmente en regiones dominadas por el crimen organizado.
Según el balance anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF), publicado en diciembre de 2025, México se consolidó como el segundo país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, solo detrás de la Franja de Gaza, con nueve periodistas asesinados en el periodo comprendido entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025. Esta cifra representa el año más mortífero para la prensa mexicana en los últimos tres años, superando los registros previos.
La violencia se concentra en estados como Guerrero, Guanajuato y Michoacán, donde los reporteros locales cubren temas de seguridad, corrupción y derechos humanos, lo que los expone directamente a grupos criminales con vínculos políticos o económicos. Esto ha generado «zonas de silencio», áreas donde la información independiente prácticamente desaparece y las comunidades quedan sin acceso a noticias confiables.
A los nueve asesinatos se suman 28 periodistas desaparecidos, según RSF, que destaca la impunidad como factor clave: más del 90% de estos crímenes quedan sin resolver, enviando un mensaje de permisividad.
Las agresiones no son solo físicas. Organizaciones como Artículo 19 han documentado un aumento en el acoso judicial, con más de 50 casos en los primeros meses de 2025, incluyendo demandas y procesos para intimidar y silenciar voces críticas. Además, se registra una agresión contra la prensa cada pocas horas, que incluye amenazas, hostigamiento y campañas de desprestigio.
En América Latina, que concentra alrededor del 26% de los asesinatos globales de periodistas, México lidera la lista fuera de contextos bélicos. RSF urge fortalecer mecanismos de protección, combatir la impunidad y garantizar seguridad para que el periodismo cumpla su rol esencial sin temor.