Ciudad de México.- México observa con expectación el pulso comercial entre sus principales socios, Estados Unidos y Canadá, en vísperas de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), programada para sellarse el 1 de julio de 2026. El acuerdo, pilar de la integración económica norteamericana, enfrenta vientos de cambio por las posturas divergentes de los líderes.
El presidente estadounidense Donald Trump ha calificado el TMEC de “irrelevante” para el comercio de su país, insistiendo en que Estados Unidos no necesita productos manufacturados en México o Canadá. Esta retórica se enmarca en su política proteccionista, con aranceles como herramienta de presión. Trump, en su primer año de regreso a la Casa Blanca, ha intensificado críticas hacia aliados comerciales, replicando recientemente que “Canadá vive gracias a Estados Unidos”.
Por su parte, el primer ministro canadiense Mark Carney ha respondido con firmeza. En un discurso impactante en el Foro Económico Mundial de Davos esta semana, advirtió que las grandes potencias usan la integración económica como arma, los aranceles como palanca y las cadenas de suministro como vulnerabilidades. Carney, quien viajó recientemente a China, acordó abrir el mercado canadiense a vehículos eléctricos chinos con aranceles reducidos (hasta 49,000 unidades al 6.1%), una movida vista como desafío a la línea dura de Trump y que ha generado fricciones bilaterales.
En medio de esta tormenta, la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene una postura de prudencia y optimismo. Calificó el discurso de Carney como “muy bueno” y acorde a los tiempos, pero reiteró que el TMEC no está en riesgo. “Es para conveniencia de Estados Unidos. El tratado se va a conservar, a lo mejor hay algunos cambios, pero en la redacción se va a conservar porque es de beneficio mutuo”, afirmó. Sheinbaum subraya la interconexión de las economías y defiende la continuidad del pacto, al tiempo que fortalece lazos bilaterales con Canadá —evidenciados en reuniones con Carney en septiembre y con la gobernadora general Mary Simon esta semana— y diversifica con socios como la Unión Europea, Brasil o China.
Expertos advierten que una ruptura o debilitamiento del TMEC pondría en jaque millones de empleos en cadenas productivas integradas por décadas. Mientras las conversaciones informales avanzan, México apuesta por la diplomacia y concesiones puntuales para preservar el bloque norteamericano como potencia competitiva global.