CIUDAD DE MÉXICO.- La desaceleración económica y el consecuente desplome en la captación de gravámenes clave durante el primer cuatrimestre del año provocaron una reducción generalizada en la entrega de participaciones federales. El tijeretazo presupuestal afecta de manera directa a 20 entidades federativas del país, comprometiendo los fondos de libre disposición que los gobiernos locales utilizan para operar programas y servicios públicos.
De acuerdo con los informes financieros que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) remitió al Congreso de la Unión, la Recaudación Federal Participable experimentó una caída del 2.6% en términos reales durante el periodo que abarca de enero a abril. La contracción se agudizó drásticamente durante el mes de abril, cuando el desplome mensual de los recursos participables rozó el 7.2%.
Este bache en las finanzas públicas obligó a la Federación a limitar los desembolsos del Ramo 28. Durante el primer tramo del año se dispersaron 511 mil 218 millones de pesos a las entidades mexicanas; esto se traduce en una caída del 2.2% anualizado en términos reales, configurando la primera reducción presupuestaria para un primer cuatrimestre desde el año 2021.
El mapa de afectaciones muestra una disparidad notable en el impacto porcentual, situando al sureste y al oriente del territorio nacional en la primera línea de pérdidas. El estado más perjudicado es Campeche, cuya recepción de ingresos federales se hundió un 24.9% en comparación con el ejercicio previo. Detrás se ubica Veracruz con una contracción del 10.3%, seguido de Querétaro con un descenso del 9.1%, San Luis Potosí con menos 8.9% y Aguascalientes, que reporta una merma del 6.8%.
Baja recaudación arrastra las participaciones a la baja
La reducción de flujos también alcanzó a los principales motores industriales y políticos que albergarán la justa mundialista del presente año, limitando su margen financiero de maniobra. La Ciudad de México registró una caída del 3.8% real anual (recibiendo 49 mil 879.9 millones de pesos), mientras que Nuevo León enfrentó una reducción del 1.6%. La lista de las restantes 13 entidades afectadas incluye a Chihuahua con una caída del 5.8%, Tabasco con menos 4.5%, Coahuila con menos 4%, Oaxaca con una baja de 3.9% y Quintana Roo con menos 5.3%, además de retrocesos en Baja California, Estado de México, Morelos, Tlaxcala, Yucatán, Sonora, Guerrero y Tamaulipas.
Hacienda precisó que el origen de esta asfixia presupuestaria radica en el incumplimiento de las metas de recaudación previstas para el inicio de año. Dos factores principales arrastraron los números a la baja: un desplome del 26.7% en los ingresos petroleros participables y una marcada caída en la captación por concepto de tabacos y bebidas energizantes, rubro este último que se contrajo un 33.8%. Asimismo, analistas en gasto público señalaron que la recaudación del Impuesto sobre la Renta (ISR) —el pilar tributario del erario— aportó únicamente 2.07 billones de pesos, lo que representa una caída neta del 6.2% real anual, impactando la fórmula de reparto federal.
A la par de las participaciones generales, los esquemas de compensación y los programas de descentralización sectorial sufrieron reducciones drásticas. El Convenio de Descentralización de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) fue el más castigado al pasar de mil 346.3 millones de pesos a solo 234.8 millones en el cuatrimestre, lo que equivale a un desplome del 83.3%. En la misma línea, los fondos destinados a Salud Pública decrecieron un 16.3%, el Fondo de Extracción de Hidrocarburos cayó 21.1% y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) retrocedió un 20.2%, resultando insuficiente para amortiguar el impacto presupuestario de las demarcaciones.



