Ciudad de México.- En entrevista con Pascal Beltrán del Río para Imagen Radio, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, rechazó las acusaciones en su contra por el operativo en el que se desmanteló un gran narcolaboratorio en la sierra del municipio de Morelos y negó haber autorizado o conocido la presencia de agentes estadounidenses en el territorio estatal.
Campos defendió el operativo como un golpe significativo al crimen organizado. “A mí me juzgan sin pruebas por desmantelar una fábrica de veneno”, afirmó, al referirse al aseguramiento de más de 55 mil litros de sustancias líquidas, 50 toneladas de precursores químicos y cerca de 2 mil litros de metanfetamina, según datos confirmados por la Fiscalía General de la República.
La mandataria panista aseguró que su gobierno no gestionó ni estuvo enterado de la participación de agentes extranjeros. “La gobernadora de Chihuahua nunca autorizó ni estuvo enterada de que había agentes norteamericanos en los 250 mil kilómetros de nuestro territorio. Es inconcebible que la presidenta Sheinbaum diga que ella no sabía nada cuando el Gobierno federal es el único que controla aduanas, Cancillería y Migración”, expresó.
El caso se intensificó tras un accidente vehicular en la zona donde perdieron la vida cuatro personas, dos de ellas identificadas extraoficialmente como agentes de la CIA. Este hecho generó un fuerte debate político, con Morena promoviendo un posible juicio político contra la gobernadora por presunta traición a la patria y violación de la soberanía.
Campos denunció un “linchamiento mediático” orquestado desde el gobierno federal para desviar la atención de las crisis de violencia en estados gobernados por Morena. Comparó su situación con la del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y criticó el silencio del oficialismo ante problemas en entidades como Michoacán. “Morena es sinónimo de violencia y complicidad”, señaló.
La gobernadora se mostró dispuesta al diálogo institucional con la presidenta Claudia Sheinbaum, pero bajo reglas claras. “Si la presidenta me llama al teléfono rojo, le voy a contestar, pero dialogaremos bajo un marco de estricta institucionalidad y sin mentiras. Yo no me voy a doblar; asumiré el papel de oposición frontal porque están destruyendo las instituciones y la paz de la patria”, concluyó.
El operativo en Chihuahua ha expuesto tensiones en la coordinación de seguridad entre federación y estados, así como en la relación binacional con Estados Unidos, en un contexto donde Chihuahua destina una proporción significativa de su presupuesto a seguridad ante la reducción de fondos federales. El tema continúa generando reacciones en el ámbito político nacional.
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