Fundado hace 53 años, El Cortijo se consolidó como un referente de la cocina ibérica en la región, ofreciendo platillos tradicionales como paellas, tapas y especialidades españolas en un ambiente familiar y acogedor. Generaciones de chihuahuenses lo eligieron para celebraciones, comidas de negocios y reuniones entrañables, convirtiéndolo en parte de la memoria colectiva de la ciudad.
A través de sus redes sociales, el restaurante compartió la noticia con nostalgia, invitando a sus clientes a aprovechar las últimas fechas para despedirse. “Más de medio siglo de tradición española llega a una etapa de cierre en su comedor físico”, destacaron en sus publicaciones, donde también agradecieron el apoyo de la clientela fiel.
El cierre se enmarca en una ola de problemas económicos que afecta al sector restaurantero y comercial del centro de Chihuahua. Según reportes locales, la desaceleración económica, el incremento en costos operativos (renta, servicios, nómina e impuestos) y la caída en el consumo han provocado el cierre de múltiples negocios en zonas históricas como la calle Libertad. El Cortijo se suma así a una tendencia preocupante que vacía gradualmente el primer cuadro de la ciudad.
Comerciantes y empresarios locales han señalado que las condiciones actuales dificultan la viabilidad de micro, pequeñas y medianas empresas. Organismos como el Consejo Coordinador Empresarial ya habían advertido sobre los impactos del aumento al Impuesto Sobre Nómina desde finales de 2025. Hasta el momento, no se han anunciado medidas específicas de apoyo por parte de las autoridades estatales o municipales.
Ubicado en Josué Neri Santos, en pleno Centro Histórico, El Cortijo operaba tradicionalmente de martes a domingo en horario matutino y vespertino, ideal para comidas. Su salida representa no solo la pérdida de un negocio, sino de un espacio cargado de historia y sabor que formó parte de la identidad gastronómica de Chihuahua. Mientras los clientes expresan nostalgia en redes sociales, el restaurante invita a disfrutar una última vez de su sazón antes del adiós definitivo al comedor que por más de medio siglo fue sinónimo de tradición española en la capital.



