En declaraciones recientes, Bonilla respondió a críticas sobre la implementación de estrategias inspiradas en experiencias de Nueva York en las patrullas municipales, bajo el programa de “Corporaciones Hermanas”. El edil panista subrayó que no se trata de algo inédito en el país y citó el caso del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal (hoy Ciudad de México), Andrés Manuel López Obrador, quien contrató como asesor al exalcalde neoyorquino Rudolph Giuliani.
Entre 2002 y 2003, durante la administración de López Obrador, el gobierno capitalino firmó un convenio con la firma Giuliani Partners para recibir recomendaciones en seguridad pública. El exalcalde de Nueva York, famoso por su política de “tolerancia cero” que redujo notablemente los índices delictivos en esa ciudad estadounidense, encabezó un equipo que entregó un diagnóstico y propuestas, incluyendo alrededor de 146 recomendaciones organizadas en varios volúmenes.
El costo del contrato ascendió a aproximadamente 4.3 millones de dólares (alrededor de 450 millones de pesos de entonces), recursos que, según confirmó en su momento Marcelo Ebrard —entonces secretario de Seguridad Pública del DF—, fueron cubiertos por iniciativa privada y no con fondos públicos. Empresarios como Carlos Slim habrían contribuido al financiamiento.
La contratación generó polémica en su momento, pero López Obrador la justificó como una medida necesaria ante los altos niveles de criminalidad en la capital mexicana. Giuliani y su equipo realizaron visitas, análisis y propusieron estrategias basadas en la teoría de las “ventanas rotas” y el uso de datos para combatir delitos menores y prevenir los graves.
Marco Bonilla utilizó este antecedente para contextualizar las alianzas de su gobierno con la Policía de Nueva York (NYPD), que incluyen intercambios de capacitación y cooperación, sin implicar cesión de soberanía. El alcalde chihuahuense ha enfatizado que estas acciones se realizan con conocimiento de las autoridades federales mexicanas y buscan fortalecer las capacidades locales frente a los desafíos de seguridad.
Este tipo de colaboraciones internacionales no son exclusivas de una administración o partido. A lo largo de las últimas décadas, gobiernos de distintos niveles y colores políticos en México han recurrido a expertos extranjeros, modelos probados en otras urbes y organismos multilaterales para diseñar políticas de seguridad, en un intento por revertir la violencia que afecta a diversas regiones del país.



