Ciudad Juárez, Chih.- La industria maquiladora de Ciudad Juárez atraviesa su peor momento laboral en más de una década. La combinación de amenazas arancelarias desde Estados Unidos, el acelerado avance de la automatización y la inteligencia artificial ha provocado una sangría de empleos que no muestra señales de detenerse.
De acuerdo con cifras oficiales del IMSS, la ciudad perdió 9,587 empleos formales durante 2025, al caer de 488 mil 346 plazas en diciembre de 2024 a 478 mil 759 al cierre del año pasado. El sector de Transformación —corazón de la maquila— sufrió el mayor golpe: 12 mil 198 empleos menos, pasando de 307 mil 503 a 295 mil 305 plazas.
La tendencia a la baja se mantiene desde marzo de 2023, cuando Juárez alcanzó su récord histórico de 515 mil 633 empleos. Desde entonces, la frontera ha perdido más de 36 mil plazas, casi todas concentradas en la industria manufacturera.
María Teresa Delgado Zárate, presidenta de Index Juárez, explicó que los corporativos internacionales operan con extrema cautela ante la incertidumbre comercial y la inevitabilidad tecnológica. “Sigue el desempleo, siguen las empresas bajando. Tenemos la amenaza en el exterior y los cambios internos que vivimos”, señaló.
La dirigente reconoció que la automatización y la IA son tendencias irreversibles que mejoran la eficiencia, pero desplazan mano de obra en sectores que tradicionalmente absorbían grandes volúmenes de empleo. Muchas plantas han reducido personal, cerrado líneas de producción o migrado a procesos más robotizados.
A pesar del panorama sombrío, Delgado Zárate llamó a no perder la esperanza: aseguró que hay proyectos nuevos en puerta para 2026 que, de concretarse, podrían amortiguar la caída y recuperar parte del empleo perdido.
Aunque sectores como Comercio (+373), Servicios para Empresas (+942) y Servicios Sociales (+1,587) mostraron leves crecimientos, no lograron compensar la debacle en manufactura. Construcción (-845), Agropecuario (-25) e Industria Extractiva (-63) también cerraron en rojo.
Ciudad Juárez, que durante años fue sinónimo de boom maquilador y nearshoring, enfrenta ahora una encrucijada: adaptarse a una industria más tecnológica y menos intensiva en mano de obra o arriesgarse a una crisis laboral más profunda. El 2026 será decisivo para saber si la frontera logra reinventarse o si la hemorragia continúa.