A lo largo de casi seis décadas, los espectáculos del medio tiempo del Super Bowl han pasado de ser pausas anodinas para rellenar con bocadillos a momentos culturales definitorios. Desde la histórica unión de Ella Fitzgerald y Carol Channing en 1972, en homenaje a Louis Armstrong, hasta la irrupción del rock con Chubby Checker en 1988 o el pop de New Kids on the Block en 1991 —interrumpido por la Guerra del Golfo—, estos shows han marcado hitos. Michael Jackson elevó el estándar en 1993, y la alianza con Roc Nation de Jay-Z permitió que el hip-hop tomara protagonismo en 2022 con Dr. Dre, Snoop Dogg, 50 Cent y Kendrick Lamar.
Muchos han trascendido la música: el tiburón de Katy Perry, el embarazo revelado por Rihanna o la guitarra de Prince. Otros han desatado debates sobre política, raza y decoro.Cinco actuaciones previas generaron revuelo significativo. En 2004, Janet Jackson sufrió el “Nipplegate” cuando Justin Timberlake le arrancó parte del corpiño, exponiendo su pecho brevemente. El término “fallo de vestuario” nació allí, con protestas nacionales y la ausencia de Jackson en los Grammy. En 2012, M.I.A. extendió el dedo medio durante su participación con Madonna y Nicki Minaj en “Give Me All Your Luvin’”, lo que derivó en disculpas, demandas y un supuesto reclamo de 16.6 millones de dólares por parte de la NFL.
Beyoncé, en 2016, apoyó a Coldplay con una actuación cargada de simbolismo Black Lives Matter y referencias a las Panteras Negras, incluyendo puños en alto. Provocó boicots y mercancía irónica como “Boycott Beyoncé”. En 2020, Jennifer Lopez y Shakira celebraron el orgullo latino en Miami, con niños en jaulas luminosas durante “Let’s Get Loud”, interpretado como crítica a las políticas migratorias de Trump —quien vio jaulas que la NFL intentó eliminar, según Lopez.
En 2022, Eminem se arrodilló en homenaje a Colin Kaepernick durante el show de Dr. Dre, un gesto político aprobado por la NFL pese a críticas conservadoras.Hoy, 8 de febrero de 2026, Bad Bunny encabeza el Apple Music Super Bowl LX en Levi’s Stadium, Santa Clara. Será el primer show íntegramente en español como solista, un hito para el reggaetón y la cultura latina. Tras ganar el Grammy al álbum del año, el puertorriqueño promete “una fiesta monumental”. Sin embargo, ha generado controversia: el presidente Donald Trump lo calificó como “una elección terrible” y anunció que no lo verá, mientras grupos conservadores como Turning Point USA preparan un concierto alternativo. El rechazo se centra en el uso exclusivo del español, pese a precedentes latinos. Con todos los ojos puestos, este espectáculo podría redefinir la diversidad en el mayor escenario estadounidense.