Chihuahua, Chih.- “Las fugas no tienen tiempos ni agendas políticas, agendas sociales ni agendas de marchas”, declaró el director ejecutivo de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) de Chihuahua, Alan Falomir Sáenz, al rechazar cualquier intención política en la apertura de una zanja sobre la avenida Venustiano Carranza que coincidió con una marcha convocada por Morena el sábado 16 de mayo de 2026. El funcionario agregó: “Pónganse a trabajar”, en respuesta a las críticas de opositores que señalaron la intervención como un supuesto boicot.
Falomir Sáenz explicó que la intervención obedeció a una emergencia técnica real: la ruptura de una tubería principal de ocho pulgadas en la zona centro, la cual abastece arterias comerciales importantes como Independencia, Aldama, Victoria, Libertad y Ocampo. La avería generó brote de agua y riesgo de pérdida significativa del vital líquido, por lo que las cuadrillas actuaron de inmediato tras recibir reportes ciudadanos. Los trabajos implicaron la excavación de una zanja que abarcó varios carriles, cierre total o parcial de la circulación y el reemplazo del tramo dañado, maniobras que provocaron congestionamiento vial y obligaron a los manifestantes a sortear la zona por banquetas o carriles alternos.
Aspectos técnicos de la reparación
Técnicamente, este tipo de fugas en líneas de conducción de mediano y gran diámetro suelen originarse por el envejecimiento de las tuberías, muchas de concreto o acero instaladas hace décadas, corrosión interna por la calidad del agua, fatiga del material ante presiones variables o asentamientos diferenciales del suelo en una avenida de alto tráfico como Venustiano Carranza. Una ruptura en una tubería de ocho pulgadas puede generar pérdidas de cientos o miles de litros por minuto si no se atiende con prontitud, afectando el abasto en el centro histórico y elevando el riesgo de contaminación cruzada con el sistema de alcantarillado.
Los trabajos consistieron en la localización precisa de la avería, cierre de válvulas de aislamiento para minimizar el impacto en el suministro, excavación manual y mecanizada, corte y retiro de la sección dañada, instalación de un nuevo tramo con acoplamientos adecuados, pruebas de presión y posterior relleno compactado de la zanja con restitución del pavimento. Estas acciones forman parte del programa permanente de detección y reparación de fugas que mantiene la JMAS, el cual ha permitido ahorrar millones de metros cúbicos de agua en los últimos meses a través de intervenciones tanto reactivas como proactivas con equipo de geofón y correlación acústica.
Falomir insistió en que las emergencias hidráulicas no respetan horarios, fines de semana ni contextos sociales o políticos, y que el organismo mantiene personal de guardia las 24 horas. Tan solo ese sábado, la JMAS atendió más de 20 reportes similares en diferentes puntos de la ciudad. “Nosotros trabajamos todos los días”, enfatizó.
La reparación generó afectaciones viales temporales, pero la JMAS informó que la zanja fue cubierta en las horas siguientes, restituyendo gradualmente la circulación. Autoridades de Tránsito recomendaron rutas alternas durante los trabajos. Esta situación reavivó el debate sobre la coordinación entre servicios públicos esenciales y eventos masivos en la capital, aunque el director de la JMAS dejó claro que la prioridad técnica y operativa prevalece ante cualquier otra consideración. La dependencia exhortó a la ciudadanía a reportar fugas al 073 para una atención oportuna y evitar desperdicios mayores del recurso hídrico.



