Ciudad de México.- Aunque los principales partidos de oposición —PAN, PRI y Movimiento Ciudadano (MC)— respaldaron en lo general la reforma constitucional que reduce gradualmente la jornada laboral máxima a 40 horas semanales, expresaron fuertes reservas y críticas durante el debate en la Cámara de Diputados, centradas principalmente en la ausencia de un mandato explícito para dos días de descanso por cada cinco laborados.
El Partido Acción Nacional (PAN) defendió la reducción de horas como una demanda histórica de los trabajadores, pero calificó el dictamen aprobado como una «simulación» o «gato por liebre». Diputados como José Elías Lixa Abimerhi y Annia Sarahí Gómez Cárdenas argumentaron que mantener la redacción de «un día de descanso por cada seis trabajados» permite distribuir las 40 horas en seis días, sin transformar realmente la realidad laboral ni combatir la explotación. El PAN presentó reservas para incorporar el esquema 5×2 (cinco días de trabajo por dos de descanso), las cuales fueron rechazadas por la mayoría oficialista. A pesar de las críticas, la bancada panista votó a favor en lo particular, rompiendo en parte el bloque opositor.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) coincidió en respaldar la meta de 40 horas, pero alertó sobre «trampas» y «engaños» en el texto final. Legisladores priistas como Alejandro Domínguez, Erubiel Alonso y Rubén Moreira cuestionaron que no se modifique el régimen de descansos, lo que podría diluir el beneficio real para los trabajadores, y advirtieron riesgos de disminución salarial indirecta por el manejo de horas extras. El PRI también presentó reservas para blindar los dos días de descanso y rescatar propuestas previas (como un dictamen de 2023), sin éxito. En la votación en lo particular, el PRI se pronunció en contra.
Movimiento Ciudadano (MC) adoptó la postura más dura, calificando la reforma como «incompleta», «simulada» y un retroceso disfrazado de avance. Diputados como Jorge Álvarez Máynez, Laura Ballesteros e Ivonne Ortega acusaron al oficialismo de dar «gato por liebre» al no garantizar explícitamente los dos días de descanso, lo que perpetúa la flexibilidad patronal en detrimento de la calidad de vida. MC presentó mociones suspensivas y reservas para forzar el regreso del dictamen a comisiones, e incluso propuso —de forma irónica— que los propios diputados cumplan una jornada mínima de 48 horas con un solo día de descanso para «poner el ejemplo». En lo particular, MC votó en contra junto con el PRI.
En conjunto, las tres fuerzas opositoras insistieron en que la gradualidad hasta 2030 y la falta de incentivos claros para empleadores (especialmente pymes) restan profundidad a la reforma, y demandaron una implementación más rápida (algunos plantearon vigencia desde 2027) y mayor protección contra impactos negativos en empleo y salarios. Sus más de 100 reservas fueron desechadas por el bloque mayoritario de Morena y aliados, lo que derivó en una votación diferenciada: unanimidad en lo general (469 votos a favor), pero 58 en contra en lo particular, principalmente de PRI y MC.