El libro de memorias del exembajador Ken Salazar revivió los reclamos diplomáticos entre México y Estados Unidos por la captura de Ismael Zambada, en un momento en que la administración de Claudia Sheinbaum acusa al exdiplomático de mentir sobre la presunta operación encubierta que derivó en la entrega del capo en julio de 2024.
En el texto titulado Borderlands, del cual se difundieron fragmentos de forma anticipada, Salazar sostiene la versión oficial de Washington de que las agencias norteamericanas no aportaron recursos ni personal para la extracción de los dos capos, atribuyendo el traslado a una traición interna ejecutada por Joaquín Guzmán López.
El exdiplomático insistió de manera categórica a través de sus redes sociales oficiales en que a bordo de la aeronave Beechcraft King Air 200 no viajaba ningún agente estadounidense, asegurando que la tripulación se limitaba exclusivamente a los dos narcotraficantes y al piloto, cuya identidad sigue sin revelarse bajo el argumento de que no era ciudadano de ese país.
El exfuncionario relata en sus plataformas digitales que el Buró Federal de Investigaciones fue tomado por sorpresa al recibir el aviso de que la aeronave volaba hacia la frontera, lo que obligó a desplegar un equipo táctico de emergencia en la pista de El Paso, Texas, una vez que el sistema de rastreo fue encendido a última hora.
Según los apuntes del exembajador, los agentes estadounidenses encontraron a Zambada fuertemente sedado y amarrado con bridas plásticas a su asiento, confirmando la tesis del secuestro que el propio líder criminal denunció mediante cartas difundidas por su defensa legal semanas después del evento.
La versión del exdiplomático contrasta con los recientes hallazgos de las autoridades mexicanas que confirman que el avión utilizado en el traslado se encuentra actualmente bajo resguardo del Buró Federal de Investigaciones, lo que reactivó las protestas por violaciones a la soberanía nacional.
Para la Fiscalía General de la República, el apagón intencional de radares desde el despegue en Sinaloa y las imágenes de personal rodeando la pista al momento del aterrizaje sugieren una coordinación previa que contradice la narrativa de una sorpresa de último minuto para las agencias extranjeras.
El escrito revela además el distanciamiento definitivo con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien rechazó las explicaciones conjuntas enviadas por la embajada y la fiscalía estadounidense, manifestando su preocupación por el incremento de la violencia y la falta de transparencia bilateral.



