Ciudad del Vaticano.- Bajo una lluvia persistente que salpica la Via della Conciliazione, más de 5,000 voluntarios del Jubileo 2025, identificables por sus camisetas verde esperanza, realizaron el 5 de enero su última peregrinación a la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Este acto simbólico cierra el Año Santo, que atrajo a más de 33 millones de peregrinos a Roma.
La procesión, guiada por el arzobispo pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, monseñor Rino Fisichella, partió de la Plaza Pía. Fisichella portó la cruz de madera del Jubileo, mientras los voluntarios avanzaban entre cantos, oraciones y anécdotas compartidas, en un ambiente de solidaridad y melancolía por el fin de la experiencia.
Al llegar a la Puerta Santa —que el Papa León XIV cerrará definitivamente, a la espera del próximo Jubileo en 2033—, los voluntarios, habituados a un rol secundario regulando el flujo de fieles, se convirtieron en protagonistas. Acariciaron los paneles, se persignaron y guardaron un silencio contemplativo.
En el interior de la Basílica, Fisichella dirigió las oraciones para obtener la indulgencia y el rezo del Credo. «Ha sido una bella aventura», afirmó a los reunidos, agregando: «La esperanza no decepciona solo porque un camino llega a su fin». Los exhortó a ser «piedras vivas» de la Iglesia.
Estos voluntarios, de orígenes diversos, garantizaron durante todo 2025 un servicio en «clima de seguridad y fraternidad», acompañando a millones de peregrinos en su búsqueda espiritual.



