Ciudad Juárez, Chihuahua. – Las bajas temperaturas que afectan a la ciudad no solo provocan rupturas en tuberías de agua potable, sino que agravan los taponamientos en la red sanitaria, generando brotes de aguas negras en varias colonias.
La Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) atribuye la mayoría de estas obstrucciones al vertido indebido de grasas, aceites de cocina y motor, basura, trapos y otros residuos sólidos al sistema de alcantarillado. Estas prácticas inadecuadas afectan a amplios sectores de la población y representan un riesgo sanitario al crear focos de infección.
Actualmente, personal de la JMAS realiza trabajos intensivos de mantenimiento en la avenida Teófilo Borunda, donde se instalan equipos de mancuernas para limpiar las líneas de drenaje y prevenir escurrimientos de aguas residuales, informó la arquitecta Guadalupe Truquillo, jefa del departamento de Alcantarillado.
“El sistema de drenaje funciona como un circuito interconectado: cuando alguien vierte grasas o basura, perjudica a muchos vecinos. Pedimos a la ciudadanía su colaboración para no arrojar desechos al drenaje ni levantar tapas de alcantarillas, sobre todo en temporada de lluvias, ya que la basura de la calle termina ingresando al sistema”, enfatizó Truquillo.
En invierno, el problema se intensifica porque las grasas y aceites se solidifican con el frío, adhiriéndose a las paredes de las tuberías y formando tapones difíciles de eliminar. Para combatir estas obstrucciones, la JMAS emplea camiones vactor con sistemas de alta presión de inyección y succión que permiten una limpieza profunda y efectiva.
La paramunicipal recuerda que la red sanitaria está diseñada exclusivamente para recibir aguas residuales domésticas provenientes de regaderas, sanitarios, lavabos, cocinas y lavadoras. Por ello, hace un exhorto urgente a la población: evite desechar cualquier tipo de basura o grasa por el drenaje, deposite los residuos sólidos en contenedores adecuados y reporte cualquier brote o anomalía al 073.
Con la colaboración ciudadana, se reducirán los taponamientos, se protegerá la infraestructura y se evitarán riesgos a la salud pública durante la temporada invernal.