Ciudad de México.— En una entrevista exclusiva concedida a EL PAÍS en su oficina de Palacio Nacional el 18 de febrero, Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum, rechazó categóricamente las acusaciones vertidas en su contra por el exconsejero jurídico Julio Scherer Ibarra en el libro Ni venganza ni perdón, coescrito con el periodista Jorge Fernández Menéndez.
El texto, que ha generado controversia en el morenismo, vincula a Ramírez con el empresario tamaulipeco Sergio Carmona —conocido como “El Rey del Huachicol” y asesinado en 2021—, al afirmar que a través de él se facilitaron reuniones para obtener apoyos económicos ilícitos en campañas clave de Morena, incluyendo la de su amigo Américo Villarreal, actual gobernador de Tamaulipas.
Ramírez negó haber conocido personalmente a Carmona. “Conocí su nombre cuando apareció en los medios, por su asesinato en 2021”, respondió. Atribuyó la vinculación a “versiones periodísticas manoseadas” sin fuentes concretas, testigos protegidos ni documentos. “No lo sé, porque no da fuente. Habla de informes o versiones”, insistió, y negó cualquier intervención en la campaña de Villarreal o en procesos electorales. “Yo soy periodista, hago trabajo de comunicación y redes sociales […]. Estando en el Gobierno, no me he involucrado en ningún proceso electoral”, enfatizó.
El funcionario calificó el libro como un “libelo” y una “novela” llena de “falsedades”. Desmintió específicamente la afirmación de que obtuvo 2.800 millones de pesos de la imprenta que producía el periódico Regeneración de Morena. “Yo no manejé un peso en la Administración”, aseveró.
Ramírez atribuyó la publicación a motivaciones políticas. Acusó a Scherer de haberse pasado a la oposición y de utilizar su antigua cercanía con Andrés Manuel López Obrador —a quien el expresidente llamaba “hermano”— para dañar la imagen del exmandatario y el proyecto de la Cuarta Transformación. “Ya es vocero de la oposición. Desde que saca el libro […], pues ya es un actor de la oposición”, declaró. Sugirió una alianza entre Scherer y Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca —donde Fernández Menéndez tiene programas y asesora editorialmente—, con el fin de afectar al Gobierno y a Morena de cara a los comicios de 2027.
El entrevistado recordó que Scherer defendía intereses privados y empresariales, y lo señaló por presunto tráfico de influencias mediante despachos familiares. “Hay muchos casos, y esos sí están documentados”, apuntó, sin detallar. Agregó que López Obrador probablemente tuvo conocimiento de algunas irregularidades.
Sobre otros señalamientos del libro, como su supuesto rol en la liquidación de extrabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) o en la candidatura de Clara Brugada a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, Ramírez los descartó. Explicó que atendió un encargo presidencial para revisar pensiones de quienes cumplieron más de 20 años en la extinta Compañía de Luz y Fuerza, pero negó injerencia en candidaturas. “No tenía, ni tengo, la fuerza ni la capacidad política”, dijo, y mencionó que López Obrador incluso bromeó con él al respecto.
Ramírez confirmó haber conversado con Sheinbaum sobre las acusaciones. “Le dije lo mismo: que eran producto de esa fantasía, que había una intencionalidad política de golpear al Gobierno, de golpear a Andrés Manuel, de pegarle a Morena”. Aseguró que su relación con la presidenta es “requetebién” y que mantiene una buena amistad con Omar García Harfuch, pese a versiones que lo involucraban en bloqueos a su posible candidatura.
Finalmente, anunció que evalúa acciones legales contra Scherer por daño a su honor e imagen. “Estoy pensando en tomar una medida y estoy compilando información. […] Los reto a que lo presenten en tribunales, que presenten un video o una foto, algún tipo de documento”.
La entrevista refleja la tensión interna en el movimiento gobernante tras la ruptura pública entre dos figuras clave del sexenio anterior.