Jerusalén, Israel.- La policía israelí impidió este domingo, por primera vez en siglos, al patriarca latino de Jerusalén y al custodio de Tierra Santa celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro.
Según un comunicado del Patriarcado Latino, el cardenal Pierbattista Pizzaballa y el padre Francesco Ielpo se dirigían de forma privada al templo cuando fueron interceptados por agentes y obligados a regresar sin poder oficiar la eucaristía.
“Por primera vez en siglos, se impidió a los dirigentes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro”, denunció el Patriarcado, que calificó el hecho como un “grave precedente” y una “falta de consideración hacia la sensibilidad de miles de millones de personas” que siguen estos días la Semana Santa en Jerusalén.
Las autoridades eclesiásticas recordaron que, desde el inicio del actual conflicto en Oriente Medio, han respetado todas las restricciones impuestas por las autoridades israelíes, incluida la cancelación previa de la tradicional procesión que parte del Monte de los Olivos.
La policía israelí justificó la decisión argumentando que los lugares sagrados de la Ciudad Vieja permanecen cerrados desde el estallido de la guerra y que la petición del Patriarcado fue revisada y denegada por motivos de seguridad. “La Ciudad Vieja y los lugares sagrados son un área compleja que no permite el acceso de vehículos grandes y de rescate en caso de un ataque”, señalaron.
El Domingo de Ramos conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, según los Evangelios, y marca el inicio de la Semana Santa. Desde el comienzo del conflicto, las autoridades limitan las concentraciones religiosas a un máximo de 50 personas.
La medida generó fuertes condenas internacionales. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, la calificó como “una ofensa no sólo para los creyentes sino para cualquier comunidad que respete la libertad religiosa” y anunció que su Gobierno convocará al embajador israelí.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, denunció que el incidente se suma a una “preocupante multiplicación de violaciones del estatuto de los Lugares Santos de Jerusalén”.
Desde el Vaticano, el papa León XIV recordó en su homilía del Domingo de Ramos que “nadie puede justificar la guerra con Dios” y expresó su cercanía con los cristianos de Oriente Medio que no pueden celebrar plenamente estos ritos debido al conflicto. “Elevemos nuestra oración al Príncipe de la paz”, pidió el pontífice.
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