Irán enfrenta desde finales de diciembre de 2025 la ola de protestas más extensa y sangrienta desde la Revolución Islámica de 1979. Lo que comenzó como indignación por el colapso del rial y la hiperinflación se transformó rápidamente en un movimiento masivo contra la teocracia, con consignas como “Muerte al dictador”, “Muerte a Jamenei” y llamados al regreso de la monarquía. El régimen respondió con represión letal, miles de detenciones, uso masivo de fuego real y un apagón total de internet desde el 8 de enero. Organizaciones como HRANA, Iran International y Amnistía Internacional reportan cientos a miles de muertos; las cifras oficiales minimizan drásticamente las víctimas.
Estallido en el Gran Bazar de Teherán
Así comenzó. Comerciantes del principal mercado de la capital salen a las calles por la devaluación récord del rial (más de 1,4 millones por dólar) y la inflación galopante que dispara los precios de alimentos básicos (hasta +70% anual). Las protestas iniciales son económicas, pero rápidamente incluyen consignas políticas.
Rápidamente las manifestaciones se propagan a decenas de ciudades y provincias. Se registran las primeras muertes en choques con la policía. El gobierno cierra accesos en 21 de 31 provincias alegando “bajas temperaturas”, mientras el presidente Pezeshkian promete soluciones económicas que no convencen.
Los primeros tres días del año fueron marcados por escalada violenta y primeras muertes confirmadas. Es una contienda también de narrativas y se habla de mínimo 6 muertos y hay quienes elevan las victimas iniciales a 28 personas en enfrentamientos en provincias como Lorestan, Chahar Mahal y Bakhtiari e Ilam. Manifestantes lanzan piedras y queman vehículos; fuerzas de seguridad responden con munición real y perdigones. Donald Trump advierte: “Estamos armados y listos para intervenir” si hay masacre.
Crecimiento masivo y endurecimiento del régimen
Entre los días cuatro y siete de este mes, hay protestas en más de 100/80 ciudades; se unen estudiantes, comerciantes y jóvenes. Jamenei diferencia entre “protestas legítimas” y “alborotadores” que deben ser “controlados”. Decenas de muertos y miles de detenidos. El movimiento pide abiertamente el fin de la República Islámica.
El jueves 8 de enero alcanza un pico la revuelta, hay apagón total de comunicaciones y multitudes masivas en Teherán, Mashhad y otras urbes salen a las calles. Reza Pahlavi (hijo del último sha) llama a salir a protestar. El gobierno impone apagón nacional de internet y telefonía. Informes hablan de cientos de muertos en 48 horas; francotiradores y ataques a hospitales son denunciados.
El viernes 9 de enero, se dan multitudinarias marchas y alerta de “masacre encubierta”
Cientos de miles desafían el corte de comunicaciones. Shirin Ebadi advierte sobre posible “masacre bajo el apagón”. Testimonios hablan de “cientos de cuerpos” en calles y hospitales colapsados. ONG confirman al menos 78 muertos hasta la fecha; cifras opositoras hablan de cientos.
Represión extrema y miles de víctimas
El pasado fin de semana fuerzas de seguridad y Guardia Revolucionaria usan munición real a gran escala. HRANA e Irán International reportan al menos 2,000 muertos en pocos días (incluyendo menores y civiles no manifestantes). Protestas continúan en más de 500 localidades pese al apagón digital. Trump reitera: “La ayuda está en camino”.
El lunes 12 de enero, el régimen organiza concentraciones masivas a su favor. Funerales de víctimas se transforman en nuevas marchas con consignas antigubernamentales. Balance opositor: más de 2,000 muertos confirmados y más de 10,000 detenidos. Ante la impresionante escalada el gobierno responde con amenazas de pena de muerte para “cabecillas”.
Al cierre de esta crónica de un conflicto en proceso y aumentando, las cifras de muertos son alarmantes y tensión internacional se encuentra al máxima
Las estimaciones más realistas sobre las victimas de las revueltas se calculan en al menos 2,000 muertos sólo en los días 8-9 de enero, lo que convertiría la represión en la mayor masacre contemporánea en Irán. Protestas persisten en Teherán y otras ciudades pese al aislamiento informativo. Trump insta a continuar: “El pueblo está tomando el control”. El régimen amenaza con más dureza y acusa a EE.UU. e Israel de orquestar el levantamiento.
La situación es extremadamente volátil: un régimen acorralado, protestas que no ceden pese a la represión y el riesgo latente de intervención externa. Las cifras de víctimas varían enormemente (gobierno las minimiza, oposición e internacionales hablan de miles), y el apagón de comunicaciones impide verificación independiente en tiempo real. Irán vive posiblemente el momento más crítico de su historia reciente.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
Relacionado