DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos.— Irán cerró temporalmente varias secciones del estrecho de Ormuz, la estrecha vía marítima que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y por la que transita alrededor del 20% del petróleo mundial, según informaron medios estatales y semioficiales iraníes.
La medida, calificada como poco común y posiblemente sin precedentes en tiempos recientes, se produjo durante ejercicios militares con fuego real de la Guardia Revolucionaria Islámica, bajo el nombre “Control Inteligente del Estrecho de Ormuz”. Las agencias Tasnim y Fars indicaron que el cierre duró varias horas por “precauciones de seguridad y preocupaciones marítimas”, con advertencias por radio a los buques en la zona sobre el uso de misiles de superficie y pruebas balísticas que alcanzaron objetivos en el agua.
El estrecho, de apenas 33 kilómetros en su punto más angosto, es una ruta crítica para el comercio energético global. Países como Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán exportan la mayor parte de su crudo y gas a través de él, principalmente hacia Asia, incluida China, principal comprador del petróleo iraní pese a sanciones. Aunque existen oleoductos alternativos en algunos países del golfo, la mayoría del volumen no cuenta con vías de escape viables, lo que hace vulnerable el suministro mundial ante cualquier interrupción.
Esta acción se enmarca en un escalamiento de tensiones entre Teherán y Washington. El presidente estadounidense Donald Trump ha amenazado repetidamente con ataques militares contra Irán, ya sea para forzar un nuevo acuerdo nuclear o en respuesta a la represión de protestas antigubernamentales masivas ocurridas a finales de diciembre y enero. Ambas partes mantienen rondas de negociaciones indirectas en Ginebra sobre el programa nuclear iraní, con una nueva sesión celebrada este martes.
El Comando Central de EE.UU. (Centcom) no ha emitido comentarios inmediatos sobre el cierre o los ejercicios, aunque en maniobras previas de Irán advirtió contra “comportamientos riesgosos” cerca de sus fuerzas o buques comerciales, que podrían derivar en colisiones o escaladas. El portaaviones USS Abraham Lincoln permanece en el mar Arábigo, y Trump anunció el envío del USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, para reforzar la presencia militar en la región.
El líder supremo iraní, ayatolá Ali Jamenei, endureció su retórica al declarar que “el ejército más fuerte del mundo a veces podría recibir una bofetada tan fuerte que no pueda volver a ponerse en pie”. Agregó que, aunque un buque de guerra es peligroso, “más peligrosa es el arma que puede hundir el buque de guerra en las profundidades del mar”, en alusión a las capacidades iraníes de misiles antibuque y otros sistemas.
En el pasado, Irán ha hostigado el tráfico marítimo en momentos de crisis, como durante la guerra Irán-Irak en los años 80, cuando se atacaron petroleros y se usaron minas. Sin embargo, no había anunciado un cierre completo o parcial desde entonces, ni siquiera en la breve guerra de 12 días del año pasado contra Israel y EE.UU., que incluyó bombardeos a sitios nucleares y militares iraníes.
Hasta el momento, no se reportan impactos mayores en el tráfico o en los precios del petróleo, aunque analistas advierten que incluso interrupciones breves pueden generar volatilidad en los mercados energéticos globales.
La situación subraya la fragilidad del equilibrio en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, donde cualquier escalada podría repercutir en la economía mundial.