Teherán, Irán. — El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, acusó este domingo a Estados Unidos de planificar en secreto una operación terrestre contra Irán, al tiempo que mantiene públicamente mensajes de negociación para poner fin al conflicto en Oriente Medio, que ya cumple más de un mes.
En un comunicado difundido por la agencia oficial de noticias IRNA, Qalibaf denunció lo que calificó como un “doble discurso” de Washington. “Públicamente, el enemigo envía mensajes de negociación y diálogo mientras, en secreto, planifica una ofensiva terrestre”, afirmó el alto funcionario del régimen iraní.
Qalibaf fue más allá y advirtió que las fuerzas iraníes están preparadas para responder con dureza. “Nuestros hombres están esperando la llegada de los soldados estadounidenses a nuestro territorio para prenderles fuego y castigar para siempre a sus aliados regionales”, señaló. Añadió que Irán “nunca aceptará la humillación” y llamó a la unidad nacional ante lo que describió como una “gran guerra global” en su fase más crítica.
Las declaraciones se producen en medio de reportes periodísticos que apuntan a preparativos militares estadounidenses. El diario The Washington Post publicó este sábado, citando a funcionarios anónimos de Estados Unidos, que el Pentágono elabora planes para operaciones terrestres que podrían extenderse por varias semanas. Según esas fuentes, no se trataría de una invasión a gran escala, sino de incursiones limitadas con fuerzas especiales y unidades convencionales, posiblemente dirigidas a objetivos como restos del programa nuclear iraní, la isla de Kharg o instalaciones costeras cerca del estrecho de Ormuz, clave para el transporte mundial de petróleo.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha confirmado ni desmentido estos preparativos, y no ha emitido una respuesta inmediata a las acusaciones de Qalibaf. El conflicto, que estalló el 28 de febrero con bombardeos aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha escalado con ataques recíprocos que han afectado instalaciones energéticas y generado tensiones en toda la región, incluyendo la participación de los hutíes de Yemen y choques en Líbano.
En paralelo a las advertencias militares, se desarrollan esfuerzos diplomáticos. Este domingo, varios países de la región, entre ellos Pakistán, Arabia Saudita, Egipto y Turquía, sostuvieron conversaciones en Pakistán con el objetivo de buscar una salida negociada al enfrentamiento. Irán ha mostrado escepticismo ante estas iniciativas y ha reiterado que no aceptará condiciones que considere humillantes.
Qalibaf, considerado una figura cercana al establishment de seguridad iraní, utilizó además su mensaje para referirse a un supuesto “plan de 15 puntos” que, según él, Washington busca imponer tras no haber logrado sus objetivos únicamente mediante la fuerza aérea. “Nuestros misiles siguen en su lugar, nuestra determinación y fe han aumentado”, enfatizó.
La escalada verbal ocurre mientras el estrecho de Ormuz —por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial— permanece parcialmente afectado por las acciones iraníes, con repercusiones en los mercados energéticos globales y un impacto económico que se extiende más allá de Oriente Medio.
Por ahora, no hay indicios de un despliegue inminente de tropas estadounidenses en suelo iraní, pero las tensiones continúan en alto en un conflicto que ha dejado ya miles de víctimas y amenaza con desestabilizar aún más la región.