Houston, EE. UU.- Un operativo de arresto dirigido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) derivó en un tiroteo fatal en el que un ciudadano mexicano perdió la vida tras ser baleado por un agente federal en el sector este de Houston, Texas. El incidente ya es objeto de una investigación formal por parte del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el Departamento de Seguridad Nacional.
La víctima fue identificada por las autoridades federales como Lorenzo Salgado Araujo, de nacionalidad mexicana, quien según el registro de la agencia migratoria se encontraba en territorio estadounidense en condición de indocumentado.
Los hechos ocurrieron aproximadamente a las 6:50 horas de este martes cerca de la intersección de Canal Street y Wayside Drive, en el vecindario de Magnolia Park. De acuerdo con el reporte oficial emitido por un portavoz de ICE, un grupo de oficiales encubiertos intentó interceptar el vehículo que conducía Salgado Araujo como parte de una «operación de control dirigida» para ejecutar su detención.
La corporación estadounidense justificó el uso de la fuerza letal argumentando que el conductor intentó evadir el arresto de forma violenta. De acuerdo con la declaración oficial de la agencia, el civil «embistió un vehículo de las fuerzas del orden de ICE, se negó a seguir múltiples órdenes verbales y utilizó su vehículo como arma en un intento de atropellar a un oficial». Ante dicha maniobra, un agente disparó su arma de cargo en lo que la institución calificó como una acción de «defensa propia».
Salgado Araujo recibió impactos de bala y fue auxiliado por paramédicos en el sitio, quienes lo trasladaron de urgencia a un hospital de la localidad donde más tarde se notificó su fallecimiento debido a la gravedad de las lesiones. Las autoridades no han precisado si algún oficial resultó herido durante el altercado.
Tras el despliegue policial que generó conmoción y protestas de residentes en la zona del percance, la Oficina de campo del FBI en Houston asumió la jurisdicción de las indagatorias para esclarecer el procedimiento de los agentes federales. La Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional colabora en las pesquisas para determinar si se violaron los protocolos de uso de la fuerza, mientras que el FBI indaga de forma paralela la presunta agresión contra el oficial involucrado.



