Hugo González a prueba
Hugo González ha repetido hasta el cansancio la necesidad de neutralidad en la integración de los 67 consejos municipales, pero su discurso suena hueco cuando la dirigencia estatal que él mismo coordina permite que Brighite Granados actúe como árbitro y jugadora al mismo tiempo. Convocar una sesión del Consejo Estatal para “alinear reglas” resulta un gesto tardío y cosmético que no resuelve la crisis de confianza provocada por favoritismos evidentes, dejando al descubierto que el llamado a la imparcialidad es más retórica que compromiso real.
La onda grupera en Morena
Este 29 de marzo arranca la instalación de los consejos municipales con diez municipios iniciales, un proceso que Morena presenta como culminación democrática. Sin embargo, la forma en que se arma —basada exclusivamente en presidentes de seccionales ya controlados por las dos facciones— convierte la supuesta renovación en un mero reparto de botín entre el grupo Tabasco y el grupo Juárez/Bienestar, sin que la militancia de base tenga voz real ni garantía de que los nuevos órganos representen algo distinto a las lealtades personales.
Llamado a la imparcialidad
El énfasis de Hugo González en evitar “tintes de promoción política” resulta irónico cuando Brighite Granados sigue asistiendo a eventos de Andrea Chávez y cuando Cruz Pérez Cuéllar tiene que exigir públicamente que la presidenta estatal “se haga a un lado”. La dirigencia está usando la neutralidad como escudo mientras permite que las estructuras seccionales ya capturadas definan el resultado, lo que desnuda una doble moral que debilita cualquier credibilidad interna.
Fracturas por parcialidad
Las acusaciones contra Brighite Granados no son capricho de militantes inconformes: audios, fotos y asistencias a actos proselitistas demuestran que la presidenta del Comité Ejecutivo Estatal ha roto la neutralidad que exige el estatuto. Esta parcialidad abierta ha fracturado al partido en dos bloques irreconciliables, convirtiendo la renovación de comités en un campo de batalla donde la unidad de Morena es solo un slogan vacío.
Cruz Pérez Cuéllar exige salida
Cruz Pérez Cuéllar, al frente del grupo Juárez/Bienestar, ha tenido que salir a denunciar públicamente la falta de piso parejo porque sabe que la estructura de gobierno en la frontera le da ventaja numérica, pero no moral. Su exigencia de que Brighite Granados se aparte revela la profundidad del problema: incluso el aspirante más fuerte del partido debe pelear contra la dirigencia estatal para que el proceso no esté amañado desde el inicio.
Dos grupos en pugna
El grupo Tabasco de Andrea Chávez y el grupo Juárez/Bienestar de Cruz Pérez Cuéllar han convertido la integración de consejos municipales en una guerra de trincheras. El primero cuenta con militancia ideológica dura y arraigo rural; el segundo domina recursos institucionales y control urbano. Ninguno busca unidad real, sino hegemonía total, dejando claro que Morena Chihuahua está más preocupada por repartirse el pastel que por fortalecer al movimiento.
Ventaja para grupo Juárez/Bienestar
La prospectiva más realista apunta a que el grupo Juárez/Bienestar se quedará con entre el 55 y 65 por ciento de los consejos municipales gracias a su dominio en la zona conurbada y en municipios fronterizos. Esta victoria numérica no será limpia: se avisora llegará manchada por acusaciones de manipulación y por el resentimiento del grupo Tabasco, que se atrincherará en municipios rurales para preparar futuras impugnaciones y mantener viva la división.
Riesgos de mayor fractura
Si el reparto de consejos municipales confirma el dominio del grupo Juárez/Bienestar, Morena Chihuahua enfrentará un escenario de mayor confrontación interna justo antes de la encuesta para la candidatura a gobernador. Las fracturas actuales, alimentadas por la parcialidad de Brighite Granados y la tibieza de Hugo González, amenazan con convertir la renovación en un factor de debilidad electoral en 2027, demostrando que el partido de la 4T en Chihuahua prioriza sus pugnas internas por encima de cualquier proyecto colectivo.

