Albany, Nueva York. — La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció este miércoles que ha alcanzado un acuerdo con líderes legislativos para aprobar y firmar la Ley de Ayuda Médica para Morir (Medical Aid in Dying Act), que permitirá a pacientes terminales con un pronóstico de menos de seis meses de vida solicitar medicamentos recetados para terminar sus vidas de manera voluntaria.
En un artículo de opinión publicado en el Albany Times Union, Hochul, quien se identifica como católica practicante, explicó su decisión tras una profunda reflexión. “Me enseñaron que Dios es misericordioso y compasivo, y nosotros también debemos serlo”, escribió la gobernadora. “Esto incluye permitir una opción misericordiosa a aquellos que enfrentan lo inimaginable y buscan consuelo en sus últimos meses”. Hochul mencionó haber escuchado testimonios de neoyorquinos en sufrimiento extremo y de sus familias, así como considerar las objeciones éticas de quienes defienden la santidad de la vida.
El acuerdo incorpora “salvaguardias” adicionales propuestas por Hochul para evitar abusos. La ley exigirá una solicitud escrita firmada por dos testigos, aprobación de médicos tratantes y consultores, confirmación de un psicólogo o psiquiatra de que el paciente es capaz y no está coaccionado, un período de espera obligatorio de cinco días, y una solicitud oral grabada para verificar el libre albedrío. Además, solo aplicará a residentes de Nueva York, y instalaciones asociadas a hospitales religiosos podrán optar por no participar.
Con esta medida, Nueva York se convertirá en el estado número 13 —junto al Distrito de Columbia— en legalizar la ayuda médica para morir, uniéndose a jurisdicciones como Oregón, California y, recientemente, Illinois. La legislación, presentada por primera vez en 2016, había estado estancada por oposición de grupos religiosos, incluyendo la Conferencia Católica del Estado de Nueva York.
Tras el anuncio, el cardenal Timothy Dolan y los obispos estatales criticaron la decisión, afirmando que “señala el abandono por parte de nuestro gobierno de sus ciudadanos más vulnerables”, al considerar que promueve el suicidio en casos de enfermedad o discapacidad.
La ley será enmendada y votada nuevamente en enero de 2026, con firma de Hochul y entrada en vigor seis meses después. Defensores celebran la autonomía al final de la vida, mientras opositores advierten riesgos éticos y de presión sobre vulnerables.