El fracaso de Gilberto Loya
La trayectoria policial de Gilberto Loya Chávez, con más de 25 años en mandos de seguridad, se ve empañada por su evidente fracaso como Secretario de Seguridad Pública de Chihuahua desde 2021. A pesar de su experiencia en la Policía Federal y municipal, la entidad sigue sumida en altos niveles de violencia, con balaceras frecuentes, emboscadas a elementos policiales y disputas territoriales entre cárteles, lo que cuestiona la efectividad real de su liderazgo y pone en duda si su ascenso responde más a lealtades políticas que a resultados concretos.
La terca inseguridad
Uno de los puntos más críticos en su gestión es la persistencia de la inseguridad en zonas clave como Ciudad Juárez y la Sierra Tarahumara. Durante su administración, se han registrado eventos graves como la presencia confirmada de miembros del Tren de Aragua, ataques armados en fiestas patronales y homicidios relacionados con el tráfico de personas, sin que se observe una reducción significativa en las tasas de delincuencia organizada, lo que refleja una estrategia fallida en el combate al narcotráfico.
Corrupción policiaca
La corrupción interna en la corporación bajo su mando representa otro fracaso notable. En periodos anteriores de su gestión, se cesaron cientos de agentes por presuntas irregularidades y posibles vínculos con el crimen organizado, un número alarmante que expone la infiltración en las filas policiales durante su vigilancia, sugiriendo una falta de control y depuración efectiva que compromete la confianza ciudadana en la institución.
Operativos controversiales
Su manejo de incidentes específicos, como el desarme de policías municipales en localidades o operativos en regiones conflictivas, ha generado controversia por irregularidades detectadas en armamento y personal, evidenciando una supervisión deficiente que permite abusos de autoridad y opera en un contexto donde la delincuencia actúa con impunidad.
Intolerancia a las críticas
La actitud de Loya ante las críticas políticas revela una intolerancia preocupante. Ha acusado a opositores de politizar la seguridad mientras responde con tono burlón o evasivo a señalamientos, como en sus intercambios con autoridades locales, lo que denota una gestión más defensiva que proactiva y un uso del cargo para posicionamientos personales.
Falta de rendición de cuentas
En fechas pasadas, su comparecencia virtual ante el Congreso estatal, justificando ausencias por «compromisos de agenda» sin mayor explicación, ha sido interpretada como un gesto de desdén hacia la rendición de cuentas, reforzando la percepción de arrogancia y distanciamiento de las instituciones fiscalizadoras en un momento donde Chihuahua requiere liderazgo presencial y comprometido.
Dudas Plataforma Centinela
A pesar de defender inversiones en proyectos como la Plataforma Centinela, las críticas destacan que regiones como Guadalupe y Calvo siguen registrando homicidios y violencia, cuestionando si estos recursos tecnológicos se traducen en resultados tangibles o solo sirven como propaganda ante el continuo dominio de grupos criminales.
Aspiraciones sin importar el fracaso
Finalmente, mientras Loya se promociona con un perfil profesional y aspira potencialmente a cargos de elección popular, la crisis de seguridad en Chihuahua —con denuncias de abusos policiales y una corporación con historial de irregularidades— lo posiciona como un funcionario cuya trayectoria política se construye sobre promesas incumplidas, dejando a la población expuesta a una violencia que, aunque con algunas reducciones reportadas, no ha logrado contener de manera definitiva.