Bissau, Guinea.- El Ejército de Guinea-Bissau tomó el control del país este miércoles, arrestando al presidente Umaro Sissoco Embaló y suspendiendo el proceso electoral tras las controvertidas elecciones presidenciales del 23 de noviembre. Los militares, liderados por el general Denis N’Canha, anunciaron la formación del Alto Mando Militar para la Restauración del Orden, alegando un complot para desestabilizar la nación involucrando a políticos, un narcotraficante y extranjeros. Este jueves, el general Horta Inta-A fue investido como jefe de un gobierno transitorio de un año.
El golpe ocurrió tres días después de unos comicios marcados por la exclusión del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), el histórico movimiento que lideró la lucha contra el colonialismo portugués en las décadas de 1960 y 1970. Por primera vez, el PAIGC fue vetado de presentar candidatos: la Corte Suprema rechazó la postulación de su líder, Domingos Simões Pereira, por presentar documentación fuera de plazo. Pereira, ex primer ministro y rival de Embaló en 2019, respaldó al opositor Fernando Días, del Partido para la Renovación Social (PRS), quien también fue arrestado junto a Pereira, el ministro del Interior Botché Candé y altos mandos militares.
Tanto Embaló, quien buscaba un segundo mandato tras asumir en 2020 en medio de disputas, como Días reclamaron victoria prematura el lunes, con resultados oficiales pendientes. Observadores de la Unión Africana (UA) y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) describieron las votaciones como pacíficas, pero el veto al PAIGC ya había generado acusaciones de fraude y erosión democrática. La oposición denunció maniobras del gobierno para vaciar la contienda de competencia real, en un país con al menos nueve golpes de Estado desde su independencia en 1974.
El asalto al palacio presidencial el miércoles, con tiroteos en Bissau, selló el caos. Se cerraron fronteras, se impuso un toque de queda y se suspendieron las instituciones. Pereira calificó el golpe como un intento de bloquear la proclamación de victoria de Días, mientras civiles huyeron de las calles patrulladas por militares. Embaló, exgeneral de 53 años, confirmó su detención en una entrevista telefónica, negando violencia pero acusando a N’Canha de traición.
La UA y CEDEAO condenaron el putsch en una declaración conjunta, exigiendo la liberación de detenidos y la reanudación electoral. Naciones como Ghana, Nigeria y Portugal urgen respeto al estado de derecho, temiendo un contagio de inestabilidad en la región. Analistas vinculan el episodio al rol de Guinea-Bissau como hub de narcotráfico, con el 70% de su población de 1,6 millones en pobreza extrema. El transitorio de un año podría agravar la crisis, con protestas o sanciones en el horizonte, perpetuando un ciclo de impunidad que ha impedido transiciones pacíficas en tres décadas.



