Seattle, Washington.- . La FIFA suspendió la sanción automática por tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun, permitiéndole disputar el partido de octavos de final del Mundial 2026 ante Bélgica, en una decisión sin precedentes desde 1962 que ha generado fuertes críticas por presunta injerencia política.
Balogun fue expulsado en el encuentro de dieciseisavos ante Bosnia-Herzegovina tras un pisotón revisado por el VAR. Según el reglamento, debía cumplir una fecha de suspensión. Sin embargo, tras una llamada del presidente Donald Trump al máximo dirigente de la FIFA, Gianni Infantino, el organismo anunció este domingo la suspensión provisional de la sanción por un año de prueba. La tarjeta roja permanece en su historial, pero el goleador (tres tantos en el torneo) quedó habilitado para el duelo de esta noche en Seattle.
Trump confirmó que solicitó una revisión porque consideró que “no era ni falta” y celebró el fallo en sus redes: “Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia”. Fuentes cercanas indicaron que la Casa Blanca presionó directamente para que se revisara la jugada.
La medida ha provocado indignación en el fútbol europeo. La UEFA afirmó que la intervención “cruza la línea roja” y amenaza la integridad del deporte. La Federación Belga se mostró “estupefacta” y analiza posibles acciones. El expresidente de la FIFA, Sepp Blatter, fue tajante: “Las tarjetas rojas no se anulan con llamadas políticas, sino con reglas, pruebas y organismos independientes. ¿Hacia dónde va la FIFA?”.
Mauricio Pochettino, DT de Estados Unidos, había calificado la roja original como injusta. Balogun es pieza clave del ataque estadounidense en un Mundial que coorganiza el país junto a México y Canadá.
Este caso reabre el debate sobre la independencia de las instituciones deportivas y la influencia de los poderes políticos en las competiciones internacionales. La FIFA defendió su resolución en base a normas disciplinarias, pero la secuencia de los hechos ha alimentado acusaciones de favoritismo hacia el anfitrión.