Ciudad de México. – El actor y comediante Eduardo Manzano, eternamente recordado como “El Polivoz”, murió la madrugada de este jueves a los 87 años. La noticia, confirmada por su hijo Eduardo Manzano Martínez a través de redes sociales, sacudió al medio artístico mexicano y desató una inmediata cascada de homenajes.
Una muerte serena
El velatorio se realiza en la funeraria J. García López de la calle General Prim. Allí, entre flores y cámaras, el hijo del comediante relató a la prensa cómo fueron los últimos momentos de su padre. “Fue una muerte tranquila, la muerte del rey: se fue dormido en un hospital, resguardado por médicos”, explicó visiblemente emocionado. Según detalló, todo ocurrió por un paro respiratorio mientras el actor descansaba, sin sufrimiento ni caos, rodeado de personal médico que lo acompañó hasta el final.
“Es la ley de la vida”, agregó Manzano Martínez. “Cuando ves que alguien ya terminó todas sus batallas y las coronó, lo honras dejándolo seguir su camino”.
El adiós de sus compañerosJorge Ortiz de Pinedo, quien compartió con Manzano quince años de escenarios, giras y programas de televisión, llegó al velorio visiblemente afectado. En redes sociales publicó un mensaje breve pero sentido: “Adiós, mi querido amigo y compañero”. Minutos después, envió condolencias públicas a Susana Parra, viuda del actor, y a sus tres hijos.
La reacción del gremio fue inmediata. Mario Bezares, Omar Chaparro, Nora Salinas, Cecilia Galiano, Mariazel, “El Guana”, Luis Felipe Tovar, Shanik Berman y Jorge Falcón, entre muchos otros, inundaron las plataformas con mensajes de cariño y reconocimiento al legado de quien, durante décadas, hizo reír a varias generaciones.
De Los Polivoces a “Una familia de diez”
Nacido el 18 de julio de 1938 en la Ciudad de México, Eduardo Manzano construyó una carrera de más de sesenta años. Alcanzó la fama nacional como la mitad del dúo cómico Los Polivoces, junto a Enrique Cuenca, con sketches que parodiaban la vida cotidiana y los vicios sociales del México de los sesenta y setenta.
Tras la disolución del dueto, Manzano no se detuvo. Cine, teatro, radio, telenovelas y, en sus últimos años, el entrañable personaje de Don Arnoldo en la serie “Una familia de diez” le permitieron llegar a nuevas audiencias que lo redescubrieron y lo convirtieron nuevamente en figura indispensable de la comedia nacional.
Su estilo, basado en el ingenio rápido y la observación fina de la sociedad mexicana, influyó directamente en comediantes de varias generaciones y marcó un antes y un después en el humor televisivo del país.
Con su partida, México pierde no solo a un gran actor, sino a uno de los últimos referentes vivos de la época dorada de la comedia nacional. “El Polivoz” se fue en paz, pero su risa queda grabada para siempre en la memoria colectiva.