El siniestro se registró en un tramo montañoso con pendientes y curvaturas elevadas, precisamente el rehabilitado entre Mogoñé y La Mata. Desde 2019, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) advirtió deficiencias graves en la construcción: planeación deficiente, falta de estudios completos antes de iniciar obras, modificaciones improvisadas en secciones topográficas y retrasos por premura en ejecución.
Entre 2019 y 2023, cinco informes de la ASF documentaron irregularidades persistentes: errores aritméticos en precios de materiales —como compra de rieles más caros por fallas de captura, con pérdidas de millones—, pagos por obras no ejecutadas (letreros, supervisión, maquinaria), duplicidad de tramos y, sobre todo, ausencia de supervisión adecuada por parte del FIT. Estas fallas generaron daños al erario por al menos 33.5 millones de pesos, según revisiones a la Cuenta Pública.
Además, imágenes del sitio revelan durmientes de madera deteriorada junto a nuevos de concreto, evidenciando una rehabilitación irregular e incompleta.



