Ciudad de México.- Casi ocho años después de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), un grupo de especialistas en aviación ha urgido reconsiderar la construcción de una terminal única en Texcoco para resolver la saturación y el estancamiento en la conectividad aérea del Valle de México.
Durante el foro “Panorama: el Sistema Aeroportuario del Valle de México hoy”, organizado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), pilotos, controladores aéreos e ingenieros coincidieron en que el modelo actual —con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el de Toluca— no ha logrado impulsar el flujo de pasajeros ni recuperar los niveles prepandemia.
Jesús Ramírez Stabros, exsecretario general de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) de México, fue enfático: “No hay opción más que retomar y construir un aeropuerto en la zona que los estudios técnicos han marcado en los últimos 40 años”.
La demanda contenida y la complejidad operativa
El AICM ha visto caer su tráfico a 44.5 millones de pasajeros anuales, lejos de los 50.3 millones registrados antes de la pandemia, mientras que el AIFA alcanza apenas 7 millones y Toluca no se ha potenciado para llegar a su capacidad máxima de alrededor de 8 millones. La demanda en el centro del país se mantiene similar a la de 2019, lo que evidencia que las restricciones en el Benito Juárez han deprimido el interés por viajar, sin que los otros aeropuertos compensen de manera efectiva.
María Larriva, controladora aérea, destacó que la operación simultánea de múltiples terminales genera estrés en el espacio aéreo saturado del Valle de México. “Es más fácil meter todos los aviones en un solo aeropuerto”, afirmó, al subrayar que la coordinación entre AICM y AIFA complica la gestión diaria.
José Alfredo Covarrubias, secretario general del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (Sinacta), coincidió en que el rediseño del espacio aéreo para incluir el AIFA ha aumentado la complejidad, con maniobras de ascenso y descenso constantes que elevan el riesgo de incidentes y afectan la seguridad. “Se hace complicado, si tenemos ese muégano tenemos que saber cómo administrar el caos”, expresó.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador canceló el NAIM tras una consulta pública y optó por el AIFA en Santa Lucía, construido con apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional. Sin embargo, los expertos reunidos en el foro argumentan que esta solución no ha detonado el crecimiento esperado.
Un punto central de debate fue el argumento técnico principal para desechar Texcoco: el riesgo de inundación por escurrimientos pluviales del oriente del país. Luis Francisco Robledo, ingeniero hidráulico especialista, refutó esta versión al detallar que el proyecto original contemplaba medidas específicas: lagunas de regulación para desalojar 65 mil litros por segundo y un sistema de bombas a lo largo de las pistas, similar al que ya opera en el AICM. Robledo incluso comunicó directamente al entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, que la terminal no se inundaría.
Los participantes enfatizaron que los estudios de más de cuatro décadas respaldan Texcoco como la ubicación óptima para un aeropuerto de gran capacidad —proyectado para más de 100 millones de pasajeros anuales— y que unificar operaciones simplificaría el control aéreo, elevaría la eficiencia y fortalecería la competitividad nacional.
El llamado busca abrir un debate técnico sobre la mejor alternativa para el futuro aeroportuario del país, en un contexto donde la conectividad aérea sigue sin recuperarse plenamente.
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