París, Francia.- Más de mil 400 profesionales de la información procedentes de sesenta países se vieron obligados a abandonar sus naciones de origen durante el último lustro para escapar de amenazas de muerte, encarcelamientos y persecución sistemática, reveló Reporteros sin Fronteras en el marco del Día Mundial de los Refugiados.
Al presentar el panorama estadístico correspondiente al Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026, el responsable de dicho indicador, Vianney Loriquet, alertó que el exilio forzado lejos de contraerse se ha duplicado geográficamente, transitando de diecinueve países emisores en 2021 a cuarenta naciones en el año 2025. El organismo internacional detalló que entre las comunidades más golpeadas por este fenómeno migratorio destacan 677 comunicadores de Afganistán, 160 de Rusia y 101 de Myanmar.
El informe de la organización defensora de la libertad de expresión enfatiza que el cruce de las fronteras no extingue las situaciones de riesgo para los reporteros. Victoria Lavenue, jefa de la Oficina de Asistencia de la agrupación, denunció que los comunicadores en el destierro enfrentan de manera cotidiana esquemas de represión transnacional, acoso cibernético y precariedad jurídica, agravados por barreras idiomáticas y burocráticas en los países receptores.
En el mapa de las crisis regionales en desarrollo, la agrupación ubicó al África subsahariana y a la región del Sahel como focos rojos debido a los desplazamientos generados por los combates en la República Democrática del Congo. Respecto a América Latina, el reporte resalta que el accionar de los cárteles del narcotráfico, la violencia política y el endurecimiento de regímenes autoritarios en naciones como Venezuela y El Salvador dinamizan el éxodo de reporteros, documentando que en lo que va de 2026 ya se han perpetrado seis asesinatos de periodistas en la región geográfica comprendida por México, Colombia y Guatemala.
Ante este escenario de vulnerabilidad global, Reporteros sin Fronteras urgió a los Estados receptores a implementar una serie de recomendaciones estructurales que funcionen como mecanismos de contención frente a la desinformación. Entre las medidas propuestas destacan la emisión de visados de emergencia humanitaria, el otorgamiento de permisos de residencia permanentes con derecho al trabajo, facilidades de financiamiento para la reconstrucción de redacciones en el exilio y la dotación de herramientas tecnológicas avanzadas de ciberseguridad y protección anticensura.



