Nueva York, EE.UU. — Estados Unidos está ejerciendo una creciente presión sobre el gobierno mexicano para que autorice operaciones militares conjuntas destinadas a desmantelar laboratorios clandestinos de fentanilo en territorio nacional, según reveló este jueves The New York Times en un reporte basado en funcionarios estadounidenses que pidieron anonimato.
La propuesta contempla que fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército estadounidense o agentes de la CIA acompañen a soldados mexicanos durante redadas contra supuestos laboratorios de la droga sintética. En estas acciones, las tropas mexicanas mantendrían el mando y tomarían las decisiones clave, mientras que las fuerzas estadounidenses actuarían en rol de apoyo, proporcionando inteligencia en tiempo real y asesoramiento operativo.
El plan, que busca ampliar significativamente la participación directa de Washington en la lucha antidrogas en México, fue planteado inicialmente a principios de 2025 y quedó en pausa, pero cobró nuevo impulso tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses en una operación militar en Caracas. Maduro y su esposa, Cilia Flores, enfrentan cargos por narcotráfico en Nueva York.
Funcionarios consultados por el diario destacaron la dificultad para detectar y destruir estos laboratorios de fentanilo, que operan con mínima huella química y en entornos urbanos o residenciales, a diferencia de los de metanfetamina o cocaína. Durante la administración de Joe Biden ya se realizaron vuelos secretos con drones de la CIA sobre México para identificar instalaciones y rastrear precursores químicos en puertos marítimos, información que se compartió con unidades militares mexicanas. Esta actividad se ha ampliado bajo la presidencia de Donald Trump.
La iniciativa se enmarca en la escalada retórica y diplomática del gobierno estadounidense contra los cárteles, a los que Trump ha calificado de amenaza equivalente a un arma de destrucción masiva. Esta semana, el presidente Trump sostuvo una conversación telefónica con su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, quien reiteró el rechazo tajante a cualquier intervención militar estadounidense en suelo mexicano, defendiendo la soberanía nacional y abogando por una cooperación basada en inteligencia compartida y respeto mutuo, sin subordinación.
El gobierno mexicano ha intensificado sus acciones internas contra el crimen organizado, con despliegues masivos de tropas y destrucción de laboratorios a un ritmo superior al de administraciones anteriores. Sin embargo, la propuesta de operaciones conjuntas sobre el terreno representa un punto de fricción clave en la relación bilateral, en medio de las tensiones generadas por la crisis del fentanilo y los recientes acontecimientos en Venezuela.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni la Secretaría de Relaciones Exteriores de México han emitido comentarios oficiales sobre el reporte.