1.- Enoel Carrasco Jordán, autoproclamado presidente del Gran Consejo Supremo de la Sierra Tarahumara, carece de una representatividad auténtica entre la base y las autoridades tradicionales de los pueblos originarios de Chihuahua. Para defensores de derechos humanos y gobernadores legítimos de la región serrana, su membrete funciona más como un instrumento de intermediación política que como un órgano de defensa comunitaria. Lejos de caminar el territorio para atender las carencias de las etnias, su trayectoria pública se ha caracterizado por la activación oportuna de discursos y recursos legales que coinciden milimétricamente con las coyunturas electorales del estado.
2.- Las farsas más representativas en su historial evidencian una sistemática disposición a operar en contra de las propias comunidades a las que dice representar. El episodio más crítico ocurrió durante el litigio por el Aeropuerto de Creel, cuando entregó un aval apócrifo para destrabar la obra en la administración de César Duarte, descubriéndose posteriormente que la firma del gobernador tradicional de la comunidad de Repechique había sido falsificada. A este hecho se suma su posterior embestida jurídica para intentar desconocer legalmente la existencia de dicha comunidad con el único fin de intervenir en el control del fideicomiso de indemnización, sepultando cualquier rastro de legitimidad comunitaria en el territorio real.
3.- En el escenario actual, la reciente denuncia penal interpuesta por Carrasco Jordán en contra de la senadora Andrea Chávez Treviño por el caso de las Caravanas de la Salud no se lee como un reclamo genuino de los pueblos de la Sierra, sino como un eslabón más en el fuego cruzado de la política partidista. Su irrupción opera directamente a favor de los intereses de la gobernadora María Eugenia Campos Galván, quien busca contener el avance territorial de Morena en el estado, y de manera indirecta introduce ruido en la soterrada disputa interna que la senadora mantiene con el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, por la candidatura gubernamental rumbo a 2027.
4.- Con nexos históricos bien documentados que lo ligan a la estructura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y posteriormente al Partido Encuentro Solidario (PES), Carrasco Jordán carece de vínculos orgánicos con la izquierda chihuahuense, lo que vuelve evidente su papel de ariete externo. Al prestar las siglas de su organización para judicializar la carrera sucesoria, el dirigente confirma su utilidad como operador por consigna, un perfil idóneo para desgastar perfiles específicos mediante acusaciones de alto impacto mediático mientras las cúpulas políticas definen el verdadero rumbo de la sucesión en Chihuahua.



