Oviedo, España.- El Museo Nacional de Antropología de México fue galardonado este viernes con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025 durante una ceremonia en el Teatro Campoamor de Oviedo, presidida por los Reyes de España y la Princesa Leonor. El reconocimiento, dotado con 50,000 euros, una escultura de Joan Miró y un diploma, destaca al museo por su labor en la preservación, investigación y divulgación del patrimonio cultural indígena, según el acta del jurado. Antonio Saborit, director del museo, recibió el premio en nombre de la institución y lo describió como un homenaje al trabajo de generaciones de investigadores, curadores y restauradores.
El galardón forma parte de una edición en la que México obtuvo dos distinciones: esta en Concordia y otra en Artes para la fotógrafa Graciela Iturbide. La ceremonia incluyó discursos que enfatizaron la importancia de la educación y la protección del medio ambiente, temas recurrentes en los Premios Princesa de Asturias.
El Museo Nacional de Antropología se fundó en 1964 en el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México, tras la disolución del anterior Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía creado en 1825. Esta reorganización respondió a los esfuerzos postindependentistas por consolidar la identidad nacional a partir del legado prehispánico. Inicialmente, el museo albergaba colecciones dispersas de arqueología, etnografía y otras disciplinas, pero con el tiempo se especializó en antropología.
La Piedra del Sol, monolito de 24 toneladas que es conocido como el calendario azteca, ilustra la trayectoria del museo. Colocada junto a la Catedral Metropolitana en el siglo XVI, fue enterrada por autoridades coloniales, dañada durante la invasión estadounidense de 1847 y recuperada en el siglo XX para integrarse a las exposiciones permanentes. Hoy, el museo cuenta con más de 600.000 objetos en su acervo, de los cuales 13.526 están en exhibición.
Arquitectura y colecciones principales
El edificio, de 45,000 metros cuadrados y equivalente a diez campos de fútbol, fue diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Su estructura combina elementos modernos con referencias a sitios prehispánicos, como un patio central inspirado en arquitectura maya, una cubierta colgante de bronce y un estanque que evoca el lago de Texcoco. Declaro Monumento Artístico en 1983, el museo forma parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Las 22 salas se dividen en dos niveles: el inferior dedicado a arqueología, con piezas como las cabezas colosales olmecas de hasta 15 toneladas, el sarcófago de Pakal de Palenque y la reconstrucción de la pirámide de Quetzalcóatl de Teotihuacán; el superior, a etnografía de pueblos indígenas actuales. Entre sus adquisiciones recientes destaca el esqueleto de «Naia», de 13,000 años de antigüedad, exhibido desde 2017. El museo recibe anualmente más de tres millones de visitantes y cuenta con una biblioteca especializada de relevancia nacional.
El premio subraya el rol del museo en la reflexión sobre la herencia indígena mexicana y su contribución al estudio global de la humanidad. Leonardo López Luján, arqueólogo del Templo Mayor, señaló que la institución conecta el pasado prehispánico con las realidades indígenas contemporáneas. Algunos expertos debaten la conveniencia de separar sus secciones de arqueología y antropología en museos independientes, pero su integración actual responde a la legislación federal de 1972 sobre monumentos arqueológicos.
La ceremonia de entrega se transmitió en vivo por canales como RTVE y plataformas digitales, con participación de representantes iberoamericanos. Saborit destacó en su discurso la «magia» que el museo genera en visitantes desde su inauguración en 1964, cuando una delegación internacional de expertos quedó impresionada por su diseño y museografía.



