Ciudad Juárez, Chih.- El cambio de nombre del viaducto Gustavo Díaz Ordaz a «Mártires del 68, 2 de Octubre No se Olvida» en Ciudad Juárez, programado para formalizarse el 2 de octubre, es un acto simbólico de gran relevancia histórica y política en México. Este cambio responde a una demanda de larga data por parte de colectivos de víctimas y activistas, y busca rendir homenaje a las víctimas de la masacre de Tlatelolco de 1968, un evento que marcó un punto de inflexión en la historia moderna de México.
El 2 de octubre de 1968, el gobierno mexicano, bajo la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz, ordenó una violenta represión contra estudiantes y civiles que se manifestaban pacíficamente en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, Ciudad de México. Este episodio, conocido como la masacre de Tlatelolco, fue un acto de represión estatal durante el movimiento estudiantil de 1968, que exigía mayor democracia, libertad de expresión y el fin de la represión política. Aunque las cifras oficiales reportaron decenas de muertos, estimaciones independientes y testimonios de sobrevivientes sugieren que cientos de personas fueron asesinadas, heridas o desaparecidas, y muchas otras fueron encarceladas o torturadas. Este evento es considerado uno de los crímenes de Estado más graves en la historia reciente de México, y su memoria sigue siendo un símbolo de lucha por la justicia y la verdad.
El nombre de Gustavo Díaz Ordaz, como presidente responsable de ordenar la masacre, ha sido objeto de controversia, y la presencia de su nombre en espacios públicos, como el viaducto en Ciudad Juárez, ha sido vista por muchos como una afrenta a las víctimas y sobrevivientes del movimiento del 68. La propuesta de cambio de nombre surge como un esfuerzo por reparar simbólicamente el daño causado y mantener viva la memoria de las víctimas.
Proceso del cambio de nombre
El cambio de nombre del viaducto Gustavo Díaz Ordaz, ubicado en el tramo entre el bulevar Bernardo Norzagaray y la calle Álvaro Obregón, fue aprobado por el Cabildo de la ciudad el 26 de agosto de 2025, en la Sesión Ordinaria número 23, encabezada por el presidente municipal, Cruz Pérez Cuéllar. La propuesta fue presentada por la Comisión Edilicia de Nomenclatura y Patrimonio Cultural, coordinada por el regidor José Mauricio Padilla, con el apoyo de los regidores Pedro Matus Peña y Héctor Hugo Avitia Corral.
La iniciativa fue impulsada por la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (Fedefam), representada por Judith Galarza Campos, y otros colectivos como Sobrevivientes de la Guerra Sucia en Juárez. Desde al menos enero de 2024, estos grupos habían solicitado formalmente el cambio de nombre, argumentando que mantener el nombre de Díaz Ordaz era una forma de perpetuar la impunidad y minimizar la gravedad de los hechos de 1968.
La Dirección General de Desarrollo Urbano, encabezada por Claudia Morales Medina, publicó un edicto durante 15 días para informar a la comunidad y a las instancias gubernamentales sobre el cambio de nomenclatura, cumpliendo con los procedimientos legales. Este edicto notificó a los residentes y comercios afectados, estimados en unos 15 a 20 domicilios, principalmente comercios, que deberán actualizar su dirección. Se espera que el municipio brinde asesoría para facilitar este proceso, incluyendo posibles gestiones con notarías para la ratificación de escrituras.
La formalización del cambio de nombre está programada para el 2 de octubre de 2025, coincidiendo con el 57 aniversario de la masacre de Tlatelolco. La ceremonia contará con la participación de personalidades de la Ciudad de México, aunque no se han especificado nombres. La Dirección de Desarrollo Urbano ya está trabajando en la elaboración de nuevas placas para el viaducto, que llevarán el nombre «Mártires del 68, 2 de Octubre No se Olvida».
Justificación y relevancia
El cambio de nombre es presentado como un acto de justicia simbólica y una forma de reparación colectiva para las víctimas y sobrevivientes de la masacre de 1968. Según el regidor José Mauricio Padilla, renombrar el viaducto responde a una «deuda histórica» con México, ya que el gobierno de Díaz Ordaz cometió «el más grande crimen de Estado de los últimos tiempos» al ordenar la represión contra estudiantes que luchaban por la libertad de expresión.
Judith Galarza Campos, presidenta de Fedefam, ha destacado que el cambio de nombre es respaldado por organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que han recomendado medidas de reparación para las víctimas de la Guerra Sucia en México, periodo que abarca las décadas de los 60 y 70, cuando el Estado mexicano llevó a cabo desapariciones forzadas, torturas y ejecuciones extrajudiciales contra disidentes políticos.
Ciudad Juárez se convierte en el tercer lugar en México en renombrar un espacio público en honor a las víctimas del 68, siguiendo los ejemplos del Estado de México y Puebla. Este acto no solo busca honrar a las víctimas, sino también educar a las nuevas generaciones sobre los hechos de Tlatelolco, promoviendo una cultura de memoria histórica y respeto a los derechos humanos.
Voces a Favor y en Contra
La aprobación del cambio de nombre fue recibida con amplio apoyo en el Cabildo, con la excepción de un voto en contra de la regidora del PRI, Mireya Porras Armendáriz, quien argumentó que el proceso debió realizarse a través del Consejo de Nomenclatura, en lugar de solo ser ratificado por la Comisión de Nomenclatura y Patrimonio Cultural. Porras señaló que el procedimiento no siguió el protocolo adecuado, lo que generó críticas sobre la transparencia del proceso.
Por otro lado, la regidora Patricia Mendoza expresó su respaldo al cambio, destacando que la masacre de Tlatelolco marcó profundamente al país y que la decisión refleja un compromiso social y político de los regidores. Asimismo, colectivos de activistas, como Fedefam y Sobrevivientes de la Guerra Sucia, han aplaudido la medida, viéndola como un paso hacia la justicia y la recuperación de la memoria histórica. Judith Galarza ha enfatizado que este cambio es parte de un esfuerzo más amplio por reivindicar a las víctimas de la represión estatal, incluyendo la creación de un memorial en Ciudad Juárez para recordar a los desaparecidos y torturados durante la Guerra Sucia.



