Chihuahua, Chih.- Elementos de la Agencia Estatal de Investigación, integrados en las Bases de Operaciones Interinstitucionales, junto con efectivos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional, desmantelaron un campamento presuntamente ligado a actividades ilícitas en el corazón de la Sierra Tarahumara, donde incautaron un arsenal de cartuchos y equipo táctico que podría haber fortalecido operaciones delictivas en la zona.
El operativo se inició en las primeras horas del miércoles en la apartada localidad de El Pilar, perteneciente al municipio de Moris, una región montañosa donde los recorridos de vigilancia se convierten en desafíos constantes por el relieve abrupto y la vigilancia limitada. Mientras realizaban patrullajes por rancherías y brechas vecinales, los agentes avistaron el campamento desde un cerro en el paraje de Las Difuntas, un sitio remoto que evidencia la persistencia de asentamientos clandestinos pese a los esfuerzos de control territorial.
La detección fue inmediata: huellas frescas y rastros de ocupación reciente alertaron a los agentes , quienes procedieron con cautela dada la historia de confrontaciones en el área. Una vez asegurado el perímetro, la inspección reveló el contenido del sitio, que incluía elementos diseñados para operaciones de alto riesgo.
Hallazgos que evidencian preparación bélica
Entre los objetos recuperados destacaron tres chalecos tácticos, ideales para protección en enfrentamientos armados, así como diez cargadores para armas largas, listos para abastecer fusiles de asalto. El grueso del aseguramiento correspondió a municiones: 350 cartuchos útiles de calibre 7.62 por 39 milímetros, compatibles con rifles tipo AK-47, y 44 proyectiles de calibre .223, utilizados en armamento semiautomático de precisión. Todos estos elementos fueron embalados y entregados al Ministerio Público para su análisis pericial y eventual vinculación a investigaciones en curso.
La ausencia de personas en el momento de la intervención no merma la relevancia del golpe, ya que el campamento, ahora destruido, representaba un punto logístico que podría haber servido de base para traslados de personal o material en la red de caminos sinuosos que caracterizan a Moris.
Intensificación de esfuerzos ante ola de violencia
Este desmantelamiento se inscribe en una escalada de operativos que las autoridades estatales y federales han desplegado en Moris a lo largo de 2025, impulsados por una serie de incidentes que han puesto en jaque la estabilidad de la región serrana. En octubre, un ataque armado contra policías estatales dejó tres elementos muertos y varios heridos o desaparecidos, lo que desencadenó redadas masivas con detenciones de al menos nueve presuntos responsables, a quienes se les imputaron cargos por portación ilegal de armas y narcotráfico. Aquellos operativos también resultaron en el aseguramiento de más de 30 vehículos robados, varios con blindaje artesanal, y un total acumulado de 281 artefactos explosivos en el año, muchos localizados en brechas hacia El Pilar.
La zona, colindante con áreas de influencia de grupos antagónicos, ha visto desde entonces un refuerzo en patrullajes y remociones de infraestructura sospechosa, como las 16 cámaras de vigilancia presuntamente instaladas por el crimen organizado el pasado 4 de noviembre. Autoridades locales han calificado a Moris como el municipio más seguro de Chihuahua en términos relativos, aunque reconocen la necesidad de mantener la presión para contrarrestar el desplazamiento forzado y las emboscadas que han marcado el año.



