Chihuahua, Chih.- El reciente operativo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) en los municipios de Matachi y Namiquipa, Chihuahua, donde se desarmaron las corporaciones municipales, refleja una problemática estructural en las policías locales del estado, marcada por irregularidades operativas, falta de controles de confianza y un contexto de creciente inseguridad.
El 2 de septiembre, la SSPE, a través de su Subsecretaría de Despliegue Policial, llevó a cabo una inspección en las corporaciones municipales de Matachi y Namiquipa con el objetivo de verificar el cumplimiento de protocolos de seguridad en el uso de armamento y la acreditación de los elementos en los exámenes de control y confianza. Este operativo responde a una estrategia estatal para garantizar la legalidad y confiabilidad de las fuerzas de seguridad en un contexto de aumento de la violencia en la región noroeste de Chihuahua.
Hallazgos del Operativo
En Matachi, se revisaron 25 armas de la Policía Municipal, de las cuales 15 fueron aseguradas debido a un excedente injustificado en relación con el número de elementos activos. Estas armas fueron trasladadas al Complejo Estatal de Seguridad Pública en la ciudad de Chihuahua para su resguardo.
En Namiquipa, de un total de 75 armas revisadas, 45 fueron retiradas por las mismas razones: la corporación mantenía un número mayor de armas largas y cortas que el correspondiente a su personal activo, incumpliendo los lineamientos establecidos en la Licencia Oficial Colectiva No. 166.
Durante la inspección, se identificó que varios elementos de ambas corporaciones operaban con exámenes de control y confianza vencidos, un requisito obligatorio para desempeñar funciones de seguridad pública en México. Estos exámenes evalúan aspectos como la integridad, aptitud psicológica, habilidades técnicas y antecedentes de los agentes, según lo estipulado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Ambas corporaciones operaban bajo esta licencia, que permite a la SSPE asignar, resguardar y supervisar el armamento de las policías municipales, así como reportar altas, bajas, pérdidas o robos ante autoridades federales. La detección de excedentes de armas y la falta de cumplimiento en los protocolos de esta licencia motivaron el desarme de las corporaciones.
Las armas aseguradas fueron trasladadas al depósito del Complejo Estatal de Seguridad Pública para garantizar su resguardo y evitar su mal uso. La SSPE asumió temporalmente el control de la seguridad en ambos municipios mientras se regulariza la situación de los elementos municipales.
La SSPE señaló que los agentes municipales podrán recuperar el armamento una vez que acrediten sus evaluaciones de control y confianza y regularicen la documentación correspondiente, asegurando que las corporaciones operen bajo estándares de legalidad.
Violencia en la Región
La intervención en Matachi y Namiquipa se da en medio de un repunte de violencia en la zona noroeste de Chihuahua, caracterizada por la destrucción de arcos de seguridad y puntos de monitoreo inteligente, infraestructura clave de la Plataforma Centinela, un sistema de vigilancia tecnológica implementado por el gobierno estatal.
Esta región, colindante con Sonora y cercana a zonas controladas por grupos criminales, ha sido escenario de enfrentamientos entre facciones del crimen organizado, como el Cártel Nuevo de Juárez y grupos vinculados al Cártel de Sinaloa, según reportes en redes sociales.
La violencia en la región incluye homicidios, desapariciones y ataques a infraestructura de seguridad, lo que ha generado una percepción de fragilidad en las corporaciones locales y ha motivado la intervención estatal.
Otras irregularidades en las corporaciones policíacas
El caso de Matachi y Namiquipa no es aislado, ya que recientes eventos han evidenciado problemas sistémicos en las fuerzas de seguridad de Chihuahua, tanto municipales como estatales.
El secretario de Seguridad Pública del Estado, Gilberto Loya Chávez, confirmó que elementos del “Estado de Fuerza” de la SSPE están bajo investigación por haber sido captados en imágenes conviviendo con sujetos armados vestidos con equipo táctico en la sierra de Chihuahua.
Las imágenes, difundidas en medios y redes sociales, muestran a los agentes en una actitud de aparente camaradería con presuntos integrantes de un grupo criminal, lo que ha generado cuestionamientos sobre la integridad de la corporación.
El caso fue turnado a la unidad de Asuntos Internos de la SSPE para determinar si los elementos implicados serán separados definitivamente. Hasta el 3 de septiembre de 2025, no se ha informado sobre sanciones concretas o avances en la investigación.
Presunta Renuncia del Jefe de Policía de Ojinaga
Se reportó la supuesta renuncia de Sergio Urías, jefe de la Policía Municipal de Ojinaga, presuntamente relacionada con vínculos con el crimen organizado y la existencia de un audio comprometedora.
El secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, reconoció no contar con detalles precisos, pero señaló que, de confirmarse, la salida de Urías obedecería a estas acusaciones.
La alcaldesa de Ojinaga, Lucía Marrufo, no ha emitido declaraciones públicas al respecto, y las autoridades estatales han indicado que corresponde al gobierno municipal aclarar la situación.
Este caso se suma a otros señalamientos de infiltración del crimen organizado en corporaciones municipales, un problema recurrente en municipios fronterizos como Ojinaga, cercanos a rutas de tráfico de drogas.
El operativo en Matachi y Namiquipa pone de manifiesto los retos que enfrenta Chihuahua en materia de seguridad pública, donde la debilidad de las policías municipales, la violencia del crimen organizado y la falta de confianza en las instituciones son obstáculos para garantizar la tranquilidad de la población.



