ORLANDO, Florida.— El gobernador Ron DeSantis anunció este lunes que Florida aguarda la aprobación federal para abrir un tercer centro de detención de inmigrantes en la región del Panhandle, y evalúa una cuarta instalación en el sur del estado, en apoyo a la política de deportaciones masivas del presidente Donald Trump.
En una conferencia de prensa frente al “Deportation Depot” —el segundo centro estatal, ubicado en la antigua prisión Baker, en el noreste de Florida—, DeSantis destacó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) debe autorizar el nuevo sitio. “Si lo aprueban, lo abriremos; si no, esperaremos”, afirmó, insistiendo en la necesidad de más espacio de detención.
El estado ya opera “Alligator Alcatraz”, en una remota pista de los Everglades, y “Deportation Depot”. DeSantis mencionó una “opción potencial” adicional en el sur de Florida, pero su portavoz, Molly Best, indicó que las ubicaciones se revelarán solo tras la aprobación federal.
El gobernador resaltó los logros de la iniciativa estatal: más de 10.000 arrestos por agencias estatales en coordinación con federales, más otros 10.000 por entidades locales, totalizando 20.000 en el último año. El 63% de los detenidos tenía antecedentes penales, según sus cifras.
Florida lidera la cooperación con la administración Trump, que ha elogiado estos esfuerzos como modelo nacional. Sin embargo, “Alligator Alcatraz” enfrenta críticas por condiciones “deplorables”: inundaciones, presión para firmar deportaciones voluntarias y falta de acceso confidencial a abogados.
Tres demandas federales cuestionan la instalación: una argumenta que la inmigración es competencia exclusiva federal; otra exige comunicaciones privadas con letrados; y una tercera, relacionada con impacto ambiental, fue suspendida temporalmente por una corte de apelaciones tras una orden inicial de cierre parcial.
Estos anuncios refuerzan la postura dura de DeSantis contra la inmigración irregular, en un contexto de represión nacional intensificada.