Ciudad de México.- Durante la primera mitad de febrero, un buque de mantenimiento de Petróleos Mexicanos permaneció anclado casi 200 horas sobre un oleoducto submarino en activo en la Sonda de Campeche, exactamente en la zona donde imágenes satelitales detectaron una extensa mancha de hidrocarburos de más de 50 kilómetros cuadrados.
El buque Árbol Grande, operado por la contratista Diavaz para Pemex, estuvo detenido del 9 al 16 de febrero sobre el ducto Old AK C, que transporta crudo Maya desde la plataforma Akal-C del campo Cantarell hasta la terminal de Dos Bocas. En esas mismas fechas, plataformas como Cerulean de SkyTruth y Global Fishing Watch registraron una mancha aceitosa alrededor del barco, con una imagen satelital del 15 de febrero que muestra la embarcación rodeada de naves auxiliares sobre la contaminación, y un radar del 14 de febrero que identifica una mancha de 55 kilómetros cuadrados.
Esta información, obtenida de fuentes públicas y análisis satelitales, contradice la versión oficial mantenida por las autoridades desde que se detectaron las primeras balsas de chapapote en costas de Veracruz y Tabasco a principios de marzo. Pemex y funcionarios como la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, negaron inicialmente cualquier responsabilidad de la paraestatal, atribuyendo el origen a un “barco privado de una petrolera privada” o a emanaciones naturales.
El ducto afectado forma parte de la red de transporte submarino de Pemex y ya había registrado un derrame previo en mayo de 2025. El Árbol Grande es una embarcación especializada en reparaciones de infraestructura petrolera marina y cuenta con contratos vigentes con la empresa estatal, incluido uno adjudicado en 2025 por casi 11,000 millones de pesos para la administración de integridad de ductos marinos.
Hasta ahora, el chapapote ha afectado más de 600 kilómetros de costa en los estados de Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, con reportes de daños a ecosistemas marinos, playas contaminadas y muerte de tortugas, peces y delfines. Pese a ello, el grupo interdisciplinario integrado por Semarnat, Marina, Energía, Pemex y Profepa aseguró en conferencia de prensa que se mantiene el control de la contaminación y reportó playas limpias. Las autoridades identificaron como posibles causas un supuesto vertimiento ilegal de un buque, dos emanaciones naturales y negaron fugas en instalaciones de Pemex, incluso señalando que la mancha sobre el ducto provenía de una chapopotera natural en Cantarell.
EL PAÍS, diario español que publicó originalmente la información consultó a Pemex sobre los trabajos realizados en ese ducto durante la estancia del Árbol Grande, pero no había recibido respuesta.