Ciudad de México. – El derrame de hidrocarburos detectado a principios de marzo frente a las costas de Veracruz y Tabasco se ha convertido en una contingencia de gran escala que afecta aproximadamente 630 kilómetros de litoral, desde el sur de Veracruz hasta zonas cercanas a Campeche, según reportes de organizaciones ambientales y comunidades locales.
La mancha de crudo, originada presuntamente en un buque privado que realizaba maniobras frente a las costas de Tabasco, ha contaminado playas, manglares, lagunas y parte del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México. La Red del Corredor Arrecifal reporta al menos 51 sitios afectados —42 en Veracruz y 9 en Tabasco— con presencia de chapopote, muerte de fauna marina y daños a ecosistemas sensibles, incluyendo zonas de anidación de tortugas y la Laguna del Ostión, vital para la pesca de ostiones, camarones y otras especies.
Greenpeace México calificó el incidente como “un derrame petrolero sin control” y urgió a las autoridades federales y estatales a declarar de inmediato zonas de emergencia ambiental. La organización demandó la aplicación urgente de planes de contingencia, la ejecución de acciones de contención, limpieza y restauración de ecosistemas, con prioridad en playas remotas y áreas protegidas.
“Deben proveer a las brigadas de limpieza con equipo adecuado para garantizar su protección durante el retiro de petróleo, activar protocolos de manejo de residuos peligrosos y coordinar las acciones con las instancias correspondientes”, señaló el comunicado difundido por la organización.
Comunidades pesqueras e indígenas han denunciado que la limpieza realizada hasta ahora resulta insuficiente. Pescadores reportan que el crudo sigue llegando a las costas, afectando directamente su sustento: la pesca ha sido suspendida en varias zonas desde hace más de tres semanas y decenas de familias han visto paralizada su actividad económica.
Hasta el momento, el gobierno federal ha informado que la empresa responsable aún no ha sido plenamente identificada, aunque se apunta a un buque privado no vinculado a Pemex. La presidenta Claudia Sheinbaum indicó que Petróleos Mexicanos colabora en las labores de contención y limpieza, mientras la Fiscalía General de la República investiga el caso. Sin embargo, organizaciones como Oceana han criticado una “crisis de transparencia” en la rendición de cuentas.
La infografía compartida por Greenpeace, basada en información de El Independiente, ilustra la dirección de expansión del derrame hacia el Golfo de México y advierte sobre las áreas de alto riesgo, incluyendo zonas protegidas y ciudades principales como Veracruz, Coatzacoalcos, Villahermosa y Carmen.
Greenpeace invitó a los habitantes de la región a compartir fotografías y evidencias del impacto en los comentarios de su publicación y puso a disposición el enlace act.gp/4rLdi3f para mayor información.
A casi un mes de los primeros reportes, el derrame continúa generando preocupación por sus efectos a mediano y largo plazo en la biodiversidad, la salud pública y la economía de cientos de comunidades costeras. Las autoridades no han emitido aún un balance oficial detallado sobre el volumen de hidrocarburo recolectado ni sobre el estado actual de los ecosistemas afectados.
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