Santa Marta, Colombia.- La cuarta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE) concluyó este lunes en Santa Marta con una declaración conjunta que resalta la defensa del multilateralismo y críticas veladas a las acciones unilaterales de Estados Unidos en la región, en medio de una agenda marcada por la cooperación económica y la preocupación por la militarización del Caribe. El encuentro, que reunió a representantes de 60 naciones durante dos días, fue inaugurado el domingo por el presidente colombiano Gustavo Petro en el Centro de Convenciones Pozos Colorados, con la tradicional fotografía oficial de delegaciones de más de 40 países.
Aunque solo nueve jefes de Estado y de Gobierno asistieron presencialmente, la cumbre copresidida por Petro y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, generó compromisos en temas como el cambio climático, la migración, los conflictos en Ucrania y Gaza, y una reforma a la ONU. La Declaración de Santa Marta, adoptada al cierre, insta a un orden internacional más justo y subraya la necesidad de resolver disputas por vías diplomáticas, incluyendo la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.
Tensiones por bombardeos de Estados Unidos en aguas caribeñas marcan el debate birregional
El foro cobró urgencia ante los recientes bombardeos estadounidenses en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, justificados por Washington como operaciones contra el narcotráfico. Solo en los últimos días, fuerzas de EE.UU. hundieron embarcaciones sospechosas, dejando seis muertos adicionales el 1 de noviembre y un total de 61 fallecidos desde principios de mes, según el Pentágono. Estos ataques, calificados por líderes latinoamericanos como violaciones a la soberanía regional, impulsaron un llamado unificado para desescalar la presencia militar en el mar Caribe.
Petro abrió el encuentro con un discurso contundente, al afirmar que «la soberanía debe respetarse por encima de cualquier tipo de autoritarismo, de despotismo, de criterio de imperio», y abogó por una «democracia global» frente a intervenciones unilaterales. Su posición fue respaldada por el secretario de Relaciones Exteriores de México, Juan Ramón de la Fuente Ramírez, quien reiteró que «debe respetarse la soberanía de cada nación». Costa, por su parte, celebró una «posición conjunta sobre las situaciones críticas del mundo», incluyendo el retiro de fuerzas militares en zonas disputadas.
Desde Honduras, la vicecanciller Geraldina Zelaya leyó un mensaje de la presidenta Xiomara Castro, que exigió el fin del «genocidio contra el pueblo palestino en Gaza» y el levantamiento de bloqueos como el impuesto a Cuba, además de priorizar a Haití en la agenda regional. La declaración final incorporó estos puntos, con un énfasis en el diálogo para evitar escaladas en el Caribe.
Líderes regionales priorizan silencio inicial y encuentros bilaterales clave
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva llegó con un amplio esquema de seguridad y fue recibido por la canciller colombiana Laura Sarabia, en un gesto que evitó declaraciones previas para no opacar el foro. Similar cautela mostró el primer ministro español Pedro Sánchez, quien se enfocó en reuniones paralelas sobre migración y comercio. La vicepresidenta colombiana Francia Márquez participó en el acto inaugural, destacando la inclusión de voces indígenas en las discusiones.
Sarabia confirmó un diálogo con su par venezolano Yván Gil para abordar la situación de colombianos detenidos en Venezuela, un tema sensible que busca desescalar tensiones fronterizas. Paralelamente, el ministro de Salud colombiano Guillermo Alfonso Jaramillo sostuvo encuentros con homólogos caribeños, como el de San Vicente y las Granadinas, para intercambiar experiencias en prevención de enfermedades y soberanía sanitaria, con énfasis en modelos preventivos basados en atención primaria.
En un foro empresarial paralelo, se impulsaron lazos comerciales, posicionando a Colombia como destino atractivo para inversiones andinas. Petro, en la Cumbre Social de los Pueblos, complementó el debate al declarar que «hoy la revolución se llama vida», vinculando la agenda a la justicia social y ambiental.
Inversiones europeas récord impulsan transición energética en la región
Europa consolidó su compromiso con América Latina mediante anuncios de inversión que superan los 3.000 millones de euros, liderados por la presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño. De esta cifra, 1.000 millones se destinarán a seguridad energética en Centroamérica, con proyectos en infraestructuras renovables y acceso equitativo a la energía limpia. Para Colombia, se asignaron 200 millones de dólares a una central solar en la costa Atlántica, como parte de esfuerzos por la triple transición energética, digital y ambiental.
Calviño enfatizó que estas fondos no solo financian obras, sino que promueven la adaptación al cambio climático, el emprendimiento femenino y redes de transporte sostenible, beneficiando a toda la región. En 2024, el BEI ya había inyectado 1,200 millones de euros en Latinoamérica y el Caribe, con el 68 por ciento enfocado en sostenibilidad, un ritmo que se acelera con la cumbre.



